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ASTURIAS. GIJÓN.

Gaspar

"NO ME CLASIFIQUEN. ¿¡Es de izquierda o de derecha!? -Tenga calma. Yo soy como las estrellas, con propia luz en el alma".(Gaspar)


TUMBA EN TIERRA DEL OBISPO PEDRO CASALDÁLIGA

Para descansar, eu quero só, esta cruz de pau, com chuva e sol, estes sete palmos, e a ressurreição. Para descansar yo ya quiero sólo, esta Cruz de palo, la Lluvia y el Sol, estos siete palmos y ¡Resurrección!


MUERE EL OBISPO PEDRO CASALDÁLIGA
8-8-2020

"Nuestra admiración, siempre hablo en nombre de Gaspar y mío, por Pedro Casaldáliga nos estimuló a vivir en y con la pobreza y sobre todo a luchar como él luchó por la tierra del indio de Araguaia". Pedro Regalado en su libro, Mi vida junto a Gaspar García Laviana, pág. 442.


Ha fallecido el obispo Pere Casaldáliga. Quien quiera podrá leer mucho sobre él en Internet, pues la riqueza de su personalidad ha desbordado los límites del lugar donde vivía, San Félix de Araguaia, en el estado brasileño de Mato Grosso. Su testimonio cristiano ha llegado a todo el mundo.

Desde cada rincón de él serán muchos los que depositarán estos días sobre su cuerpo palabras de agradecimiento por haber sido el profeta valiente, una de las estrellas más luminosas que guiaban cuando eran tan pocas las luces que alumbraban en la larga noche que comienza poco tiempo después de finalizar el concilio Vaticano II y que aún no parece que acaba de abrirse.

Algunos le dicen “el obispo del pueblo”, seguro que por ser ahí el sitio donde él vivió siempre, acompañando y sirviendo a los campesinos, a los indígenas, a los negros… sobre todo a los sin tierra, sin techo, sin trabajo. Ha vivido la fe desde la teología de la liberación, que le ha hecho libre y le ha dado capacidad de resistencia ante los poderosos de dentro y de fuera de la Iglesia.

Habrá muchos que lo verán como ejemplo cristiano a seguir. Siempre pensé que cuando muere alguien al que uno quiere o admira, lo mejor que se puede hacer ante su ida es asumir alguna de sus cualidades, virtudes, podemos decir tratándose de él, y así de esa manera, en nosotros, en todos los que así lo quieran hacer, podrá seguir viviendo y haciendo el bien. Es un deber mantener siempre vivo lo bueno que hay en el mundo. Muchos cristianos piensan esto de la muerte-resurrección de Jesús de Nazaret, dentro del misterio en que se vive la fe.

8 de agosto de 2020.
José María Álvarez Pipo

Ante la muerte del obispo Pere Casaldáliga la Web del Foro Gaspar García Laviana ofrece aquí para su lectura el texto del artículo que el libro GASPAR GARCÍA LAVIANA visto desde Asturias tiene sobre Pedro Casaldáliga y el poema que hace a Gaspar a raíz de la muerte del misionero de Tuilla, a quien llama "hermano mío".

"En este libro, hecho en Asturias y por gentes de aquí, donde queremos dar la visión que tenemos sobre este hermano nuestro predilecto, Gaspar García Laviana, no puede faltar el poema que Pedro Casaldáliga le dedica a Gaspar, a quien él llama «hermano mío». Con este calificativo este gran obispo se está haciendo algo asturiano. Son unos versos que le tratan con extremado cariño y admiración.

Creemos que deben estar presentes en cualquier publicación que se haga sobre Gaspar. El poema se titula «A Gaspar García Laviana». Poco después de ser estrenado el documental de la RTPA, José Ramón Pérez Ornia le envía a don Pedro un ejemplar acompañado de un correo al que responde elogiando esta producción y animando a mantener viva la memoria de nuestros mártires.

Ofrecemos ambas misivas después de presentarle brevemente. Pere Casaldáliga i Pla (Balsareny, Barcelona, 16 de febrero de 1928) es un religioso, escritor y poeta español, que ha permanecido gran parte de su vida en Brasil. Ha estado siempre vinculado a la teología de la liberación y ha sido siempre un defensor de los derechos de los menos favorecidos.

Hijo de una familia de campesinos, Casaldáliga se trasladó a Vich para estudiar en el Seminario. El 31 de mayo de 1952 fue ordenado sacerdote en Montjuïc (Barcelona) y se unió a la congregación de los claretianos. Será en junio de 1968 cuando va como misionero al estado de Mato Grosso en Brasil. El 23 de octubre de 1971 fue consagrado obispo de São Felix do Araguaia. Su diócesis, con una superficie de cerca de 150.000 km², una de las más extensas del país, está habitada en su mayor parte por indígenas con muy pocos recursos. Poco después de ser nombrado obispo, Casaldáliga empezó a sufrir amenazas por parte de los terratenientes y del régimen militar existente en ese momento en Brasil. João Bosco, su vicario, fue asesinado por unos sicarios que lo confundieron con Casaldáliga (1977). En esos momentos recibió total apoyo del papa Pablo VI.

Aunque jamás ha regresado a España y siempre se ha mostrado reacio a viajar por miedo a no poder entrar de nuevo en Brasil, en 1985 realizó una polémica visita a Nicaragua. Casaldáliga se trasladó hasta ese país para mostrar su solidaridad con los religiosos nicaragüenses. En 1988 viajó hasta la Ciudad del Vaticano y fue recibido por el papa Juan Pablo II. La visita no fue plenamente satisfactoria y unos meses más tarde la Santa Sede criticó su apoyo a la causa sandinista y a la teología de la liberación. Al cumplir los 75 años, a Casaldáliga se le recordó desde el Vaticano que –como todos los obispos al llegar a esa edad– tenía que presentar su dimisión. Él reclama la participación de la comunidad en la elección de su sucesor. A pesar de que la Santa Sede le recomendó abandonar el país, don Pedro decidió permanecer en la diócesis que había presidido durante más de 35 años. Enfermo de Parkinson desde hace algún tiempo, Pedro Casaldáliga no quiso abandonar la lucha por la defensa de los derechos de los menos favorecidos". (Gaspar García Laviana visto desde Asturias, págs. 188-189)




Pacto de las Catacumbas por la Casa Común, una Iglesia con rostro amazónico, pobre y servidora, profética y samaritana

El Pacto de las Catacumbas es un documento redactado y firmado el 16 de noviembre de 1965 por unos treinta y nueve o cuarenta obispos de la Iglesia católica, la mayoría latinoamericanos, que se encontraban en ese momento participando de la cuarta sesión del Concilio Vaticano II, ya próximo a su clausura. El documento fue firmado después de la eucaristía en la Catacumba de Domitila, y posteriormente por otros obispos.​ Por ese pacto los obispos firmantes se comprometieron a adoptar una vida de sencillez despojada de posesiones, y una nueva actitud pastoral orientada a los pobres y a los trabajadores. El documento ha sido considerado como uno de los antecedentes de la teología de la liberación que aparecería en América Latina a partir de 1969. (Wikipedia)

Entre los firmantes estaban: Dom Helder Camara, obispo de Recife, Mons. Tulio Botero Salazar, arzobispo de Medellín, Dom Aloísio Leo Arlindo Lorscheider, OFM, arzobispo de Aparecida, Mons. Leonidas Eduardo Proaño Villalba, obispo de Riobamba, Ecuador...


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JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

IMPRESIONES
12-10-2020

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