CARTA ABIERTA A GASPAR

"DOS VECES 37":

37 AÑOS DE VIDA, 37 AÑOS DE MUERTE

 

37 años de vida:

 

Viviste con tus campesinos nicaragüenses, y comiste con ellos, y compartiste su hambre y su sed (la del cuerpo y la del espíritu) y cantaste con ellos y sufriste con ellos y pensaste como ellos…

 

De su dolor hiciste tu dolor. Sangraste con cada una de sus heridas, las abiertas, las que nunca cicatrizan.  Lloraste con cada una de sus lágrimas.

 

Con cada matanza  de familias, de familias enteras, de niños y ancianos, iban macerando tu propia carne.

 

Con la violación de cada niña campesina, con la obligación a ejercer en los prostíbulos,  era a tu Nicaragua entera a la que profanaban, y sus gritos desgarrados, eran  los tuyos.

 

Cuando los perseguían y los calumniaban y los humillaban  y los torturaban y arrojaban sus cuerpos a los volcanes, también a ti te arrojaban con ellos. Y  con su muerte, y la de todos los José Pérez de Nicaragua, también se moría tu alma.

 

Agotaste tus palabras implorando paz y justicia. Te negaste a mirar a otro lado o poner la otra mejilla. Tuviste que luchar cuando ellos lucharon (con firmeza, coherencia y honestidad). También tenías que estar con ellos. ¡No los podías abandonar!  Era inevitable. "Pese a quien pese y caiga quien caiga", decías.

 

Y así, tu sangre se fundió con la de todos ellos en un eterno abrazo protector  y paterno.

 

Y después ….37 años de muerte.

 

Tu amiga, Lilian Reyes Guerrero, desde Nicaragua, ha querido sumarse hoy a nosotros con unas breves palabras salidas de lo más hondo de su corazón y de tu recuerdo.

 

Dice así:

 

"Al hablar del Padre Gaspar me "acalambro", como decimos aquí, porque me da temor quedarme corta al hablar de él.

Gaspar García Laviana es el misionero asturiano que se convirtió en Nicaragua en el Profeta del siglo XX.

Es un verdadero ejemplo para muchos cristianos "acomodados" que se "glorían"  de tener una buena relación con Dios de arriba hacia abajo y no abren los brazos para ver su entorno, donde muchísima gente tiene hambre y necesidad.

Gracias Reverendo Comandante, por la entrega de tu vida por este pueblo de Nicaragua. Siempre te recordaremos.

 

¡TÚ TAMPOCO NOS OLVIDES!"

 Juana María García Iglesias