LA ASCENSIÓN DE JESUS, MAESTRO DE VIDA
Los dejó en tierra
Mateo 28,16-20
Los Once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".
1.-Todos los seres vivos deseamos profundamente ser felices. La alegría, las fiestas, las celebraciones felicitantes, los encuentros con quien amamos y con quienes nos aman nos hacen sentirnos bien y a gusto. Así estaban los discípulos de Jesús después de su resurrección. Pero El con su resurrección y ascensión, que no son otra cosa que su triunfo se va y los deja en tierra. ¿Por qué?
2. Todos aspiramos a triunfar. Jesús también, pero Él no lo hizo a costa de los demás, sino por su compromiso con los demás, como lo hacemos a veces los humanos utilizando y aprovechándonos de los otros y de la Naturaleza.
Todos los que son ricos, lo son siempre a costa de los demás: no hay riqueza inocente. Alguien siempre queda por el camino explotado e injustamente tratado. Los grandes empresarios, por ejemplo, buscan gente que trabaje para ellos, no gente para trabajar con ellos, y no digamos nada los grandes banqueros, los altos políticos, o las naciones más ricas, que siempre lo son a costa de aprovecharse de las más pobres hasta empobrecerlas, como lo hicimos los europeos con la colonización, lo hacen los EE.UU. aun ahora con América Latina, y los países desarrollados lo estamos haciendo vilmente con África.
3.-Jesús dejó a los discípulos en tierra, hoy a nosotros, para que seamos con El grandes maestros de vida, de amor, de justicia, de fraternidad, de amistad, de esperanza, de compasión, de bondad, de fe en el hombre y en Dios; grandes maestros de lucha por la verdad, la igualdad, del compromiso integral por el desarrollo en plenitud del hombre y la creación, de predilección por los pobres para que deje de haber pobres y empobrecedores; grandes maestros de dignidad para todo ser humano y toda la creación, a la que debemos amar como parte esencial de nosotros mismos. Estos grandes valores del mensaje de Jesús son perfectamente universalizables y por eso les dice, como a nosotros hoy, que hagamos discípulos suyos, de El, y no de ninguna opción particular, para que el mundo sea más feliz, y no imponiendo creencias, leyes o costumbres que son incompatibles con el mensaje de Jesús.
4.-Es magnífico saber matemáticas, ciencias, astronomía, historia o literatura. Pero lo más importante es que todos seamos unos para otros maestros de vida. Pero al sistema neoliberal solo le preocupa que la gente viva para producir y consumir, no para vivir dignamente. Los países desarrollados consumimos tanto que ese consumo no es universalizable. Si el resto del mundo consumiera como nosotros a la tierra le quedarían muy pocos años de vida. Y no solo eso, sino que el control del 85 % del trigo, el maíz y la soja que se producen en el mundo está en manos de 6 grandes transnacionales alimentarias, que a su vez promueven con otras 10 grandes compañías la producción de semillas híbridas y transgénicas, que controlaban ya a fecha de 2010 cerca de la mitad del mercado mundial de las mismas, que a su vez solo son viables a base de utilizar productos agrotóxicos (pesticidas y herbicidas), comercializados a su vez por otras multinacionales, ligadas a las anteriores, que los fabrican, con lo cual cierran el círculo, camino del monopolio mundial de la alimentación. Por ese camino perderemos la fertilidad y diversidad biológica del planeta.
Estos grandes emporios económicos multinacionales no han nacido para dar vida, sino para tener cada vez más poder y con el poder tener más y más dinero. No han nacido para ayudar a la gente a ser feliz. Pero como saben que la gente desea ser feliz, también con sus productos le venden felicidad y deseos de placer, incluso ligado a la sexualidad genital, pero es la felicidad del tener, para incitar al consumidor a que consuma cada vez más, y ellos tener cada vez más dinero y más poder con el cual se puede comprar sexo, uno de los grandes negocios actuales, pedro no se puede comprar amor.
Por este camino la humanidad tiene mal futuro. El retorno al mensaje de Jesús como maestro de vida, para el ser humano y para la madre tierra, para que todos y todo tengamos vida y la tengamos en abundancia, debe ser un compromiso que todos debemos asumir lo antes posible. Así triunfaremos juntos unos con otros para esta vida y para la plenitud.
Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino