Ayunar, ¿qué es eso?
Mateo 4,1-11:
Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes". Pero él le contestó diciendo: "Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: "Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece en las piedras". Jesús le dijo: "También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios". Después, el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: “Todo esto te daré, si te postras y me adoras". Entonces le dijo Jesús: "Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto". Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.
1.-Jesús ayunó un largo tiempo. El número 40 en la Biblia se refiere a un tiempo más largo que lo que supone matemáticamente 40. Es importante ayunar. En los países desarrollados comemos bastante más y a veces mucho más de lo necesario. Esto perjudica:
-A nosotros mismos: el exceso de peso es negativo para la salud, nos hace enfermar, acudir al médico, tener peor calidad de vida, contraer enfermedades más fácilmente y morir antes de tiempo, ser menos felices.
-A los demás: los obligamos a cuidarnos cuando enfermamos, aumentamos los gastos sociales, desempeñamos peor el trabajo, gastamos más de lo necesario mientras otros pasan hambre, a los que podríamos ayudar gastando menos. Así ayudaríamos a los millones de niños que, subalimentados, sufren una merma del 20 % en su desarrollo mental, que nunca pueden recuperar.
-A la naturaleza, pues sus recursos y su capacidad son limitados: exprimirla para arrancarle más alimentos de los necesarios para luego echarlos a la basura mientras millones de personas pasan y mueren de hambre, es un gran pecado contra Dios porque lo es contra nosotros mismos, contra los pobres y contra la Madre Tierra que nos sostiene a todos. Tirar comida a la basura es un crimen contra la vida.
Por todo eso Jesús rechaza radicalmente la tención de producir alimentos sin medida convirtiendo las piedras en pan.
2.-Esto no lo practican las Multinacionales y los Terratenientes que compran tierras en América o África de acuerdo con los gobiernos corruptos de los respectivos países, dejando a los nativos sin ella, que así tienen que huir de donde vivieron siempre, camino de una muerte casi segura, injusta y prematura, tal vez ahogados en el Mediterráneo, en el Pacífico o en el Indico, o a medio camino por el desierto para, si llegan, encontrarse con concertinas, muros y policías.
En Guatemala conocimos personalmente a un terrateniente (dicho sea, nos atendió muy bien) que tenía 3 fincas: una de 800 Has, otra de 1000 y otra de 2000. En la de 800 tenía 2000 obreros para el cultivo del café, que cobraban un sueldo de 3 € al día, dormían en el suelo, trabajaban de sol a sol, tenían que llevar su comida y las herramientas para el trabajo. No le importaba que se muriesen obreros, pues "tengo cientos deseando trabajar aquí".
En Brasil hay un terrateniente, Cecilio Do Rego que posee 70.000 Km2 de tierra, o sea, 7 millones de Has. En Argentina hay unas 80 familias que poseen cada una entre 10.000 y 120.000 has.
En Africa, las Multinacionales de Europa, Rusia, China, Japón, Emiratos Arabes y EE.UU. poseen cerca de 200 millones de hectáreas de tierra, todas quitadas por los respectivos gobiernos a los nativos, para venderlas a esas empresas, con destino a producir cereales para sus respectivos países, y asegurarse granos y agua para el futuro, pues esta, si no cuidamos más la tierra, va a ser un bien escaso y pronto será el ORO AZUL del mañana. Y si no es para grano, es para explotar sus riquezas minerales para nuestras industrias. Entre tanto los indígenas cada vez más empobrecidos.
Por eso Jesús rechaza rotundamente ser el poseedor de todos los reinos del mundo. Esto tampoco lo entienden la gran colección de empresarios, banqueros y políticos corruptos que tenemos en España o también repartidos por otros muchos países, que no tienen más dios que el dinero.
Tal vez también muchos de nosotros tenemos la mente y el corazón mucho más ocupados en tener y tener, aunque tengamos poco, en vez de esforzarnos por ser cada día más solidarios, austeros, justos, y comprometidos con la igualdad y la fraternidad entre todos los hombres. Esta debe ser la motivación más profunda y movilizadora de nuestras vidas, incluso para vivir austeramente, porque la Madre Tierra lo necesita, y al mismo tiempo tener el gozo de poder compartir más con los demás´como lo hizo Jesús. Por aquí va el camino de la vida plena para este mundo y para el más allá.
Un cordial abrazo atod@s.-Faustino
NOTA.-Esther nos ayuda hoy a reflexionar sobre cuáles son las tentaciones de nuestro tiempo y los incentivos con los que la sociedad actual nos induce a caer en ellas. Lo completa con una presentación muy interesante para reflexionar