DEMOCRACIA REAL EN LA IGLESIA

 

Silencio insoportable

 

 

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas». El les preguntó: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?». Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios». El les prohibióterminantemente decírselo a nadie y añadió: "El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día". Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará».

 

 

1.-Jesús pregunta y acepta la respuesta de los discípulos. Quiere saber qué piensa la gente de El, qué piensan aquellos que lo están siguiendo de cerca. No preguntar, no escuchar, no aceptar las respuestas del pueblo es uno de los grandes fallos que tiene la iglesia oficial, sobre todo hoy, en que todos aspiramos a ser consultados, escuchados y tenidos en cuenta.

 

Por ejemplo, hay miles de voces que pidieron y siguen  pidiendo a la Jerarquía española que se pronuncie de forma clara y contundente sobre las grandes y pesadísimas cruces que oprimen a miles y miles de personas en nuestro país: los desahucios; la crisis en general, el paro, la espantosa corrupción de grandes empresarios, banqueros y políticos; los recortes a los más débiles como los inmigrantes, los escandalosos dineros de las empresas del Ibex 35 en los paraísos fiscales. Todo cruces injustas e innecesarias pero, salvo alguna voz débil y aislada, a todos los demás obispos, incluida la CEE, y a gran parte del clero no les oímos ni palabra, ni mucho menos los vemos maniféstándose al lado del pueblo. Llevamos años de crisis con otros tantos años de un silencio insoportable. Esto es una escandalosa traición a Jesucristo y su mensaje, porque lo es a los seres humanos que El vino a liberar para este mundo y para la salvación trascendente. ¿Qué tienen o tenemos que perder para estar tan callados? Esto es seguir a Jesucristo o seguir a los poderosos de este mundo tal vez buscando prebendas o componendas?

 

2.-Jesús denunciaba a cada momento a los sumos sacerdotes del templo de Jerusalén, a los letrados, a los fariseos, a los senadores por ser unos opresores del pueblo... Sabe muy bien que esto lo va a llevar a ser ejecutado. No se lo oculta a los discípulos, solo les pide que no divulguen que el es el Mesías o enviado de Dios, porque esto precipitaría antes de tiempo su muerte. Pero tampoco es un anuncio ciego, con destino trágico y sin esperanza, pues siempre que les habla de su destino de muerte por persecución y asesinato, les anuncia siempre que resucitará. Jesús tiene un claro proyecto de vida para este mundo y quiere personas dispuestas a comprometerse con él hasta dar la vida si hace falta: esta entrega tampoco es ciega, pues perderla por esta causa conduce a salvarla. Esta es la esperanza que daba Jesús a cuantos sufrían en aquella Palestina la brutal opresión de los legionarios romanos.

 

¿Qué respuesta damos hoy los que nos decimos seguidores de Jesús, a la gran mayoría de la humanidad que sufre espantosamente víctima de enormes injusticias, opresiones, malos tratos, explotación, miseria, muerte injusta y prematura, perpetrados por los grandes y poderosos de este mundo? ¿Asumimos como propias estas cruces, donde están injustamente crucificados millones de seres humanos, sobre todo en el Tercer Mundo? Son grandes cruces injustas, enormes sufrimientos innecesarios, que Dios detesta y repudia. Tal vez ¿no somos también los de abajo constructores de esas cruces por nuestra indiferencia y pasividad escudándonos ingenuamente en que eso siempre fue así, en que eso no hay quien lo arregle, en que eso no tiene solución? Sin duda los opresores quieren y hacen todo lo posible para que pensemos que es así, y de esa manera no nos impliquemos en la lucha para cambiarlo, una lucha que tiene que ser de denuncia de las injusticias y los injustos, y por tanto con clara incidencia sociopolítica.

 

No vale ni basta con dar ayuda a los empobrecidos desde asociaciones asistenciales, caritativas, etc., (aunque de momento haya que hacerlo) porque esto no erradica la causa de esas multitudinarias situaciones de injustica, que seguirán produciendo indefinidamente personas empobrecidas y desgraciadas. En un mundo en que sobra te todo para todos, el asistencialismo no tendría que existir, sencillamente por no ser necesario.

 

3.-Llevamos décadas de un frío invierno en la Iglesia. Con el Papa Francisco parece que llega algo de buen tiempo y vamos a poder tomar un poco el sol, al menos de momento, si es que los lobbies del integrismo, sin llegar a los ‘lobby gay’ del Vaticano que el Papa denunció hace días, no extienden negros nubarrones sobre un cielo que empieza a abrirse. Despejar el cielo de la Iglesia para que luzca a pleno sol la luz de Jesús de Nazaret es la enorme tarea que le espera al hermano Papa Francisco, y a todos nosorros  con él. Solo no lo puede hacer. Tenemos que ayudarle empezando por restablecer, como entre los primeros cristianos, la democracia real en la Iglesia, desde la más elemental parroquia o comunidad cristiana, hasta llegar a abarcarla a toda ella, para que todos de verdad nos impliquemos en participar y reconstruirla desde sus mismos cimientos: el Evangelio de Jesús. Podemos empezar con la misma pregunta de Jesús: ¿qué dice la gente de hoy de la Iglesia?

 

NOTA.-Si os animáis a contestar esta pregunta, en un próximo comentario daremos cabida a vuestras respuestas. Animaros a hacerlo, porque nos enriquecerán a tod@s. Más adelante podríamos implicarnos en otra pregunta: ¿Cómo queremos que sea la Iglesia hoy? Gracias por adelantado a los que os animéis a contestar, de momento a la primera.

 

Un cordial abrazo a tod@s.,-Faustino