La señal del cristiano no es la "Santa Cruz",

sino el Amor

 

Donde hay un ser humano haciendo daño a si mismo o a otra persona

ahí hay otro Judas traicionando a Jesucristo

 

Juan 13,31-33a.34-35

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo  del hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en él también Dios lo glorificará en sí mismo: y pronto lo glorificará). Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros».

 

1. Hay demasiados Judas en este mundo, demasiados traidores y traicionadores, que hacen mucho daño, porque casi siempre saben hacer bien el mal y por eso el daño es aún mayor. Por el contrario hay quienes saben hacer bien el bien, y por eso el bien que hacen es muy grande. A este grupo perteneció Jesús de Nazaret, que "pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el mal porque Dios estaba con El", nos cuenta el Evangelista Lucas. Pero donde hay un ser humano haciendo daño a si mismo o a otra persona, ahí hay otro Judas traicionando a Jesucristo.

 

¿Quiénes son los grandes judas de nuestro tiempo? Ya los hemos nombrado muchas veces, todos los tenemos en la cabeza. Son los principales responsables de casi todos los males y grandes sufrimientos que hay en el mundo. Hoy los dejamos en paz...

 

Pero también hay pequeños judas, a veces no tan pequeños, que somos cada uno de nosotros, unas veces porque secundamos a los grandes judas y otras porque nos hacemos abundantes "judiadas" unos a otros. Por ejemplo:

-Los europeos gastamos cada año en helados unos 10.000 millones de €, mientras otros carecen de un bocado de pan, y en España tenemos nada menos que 3 millones de personas en situación de exclusión severa, y aumentando.

-Los europeos y norteamericanos gastamos al año unos 11.500 millones de € en perfumes, mientras más de 900 millones de personas no pueden ni lavarse porque carecen de acceso al agua. El mejor perfume es estar limpio, por dentro y por fuera, por la mente, el corazón y el cuerpo.

-Los/as españoles y españolas gastamos al año unos 9.045 millones de € en fumar, y más 5.500 millones a la S. Social en tratamientos para reparar nuestra salud por hacerlo, y 1.164 millones en cannabis, mientras tenemos en el Tercer Mundo cientos de miles de personas que en épocas de hambruna se alimentan de hojas, raíces o corteza de árboles. Aquí tiramos las mondas de la fruta: a los indígenas de Guatemala nunca les vi hacer eso, porque las comen.

-Los/las europeos/as gastamos al año algo más de 90.000 millones de € en bebidas alcohólicas y l@s jóvenes hacen botellones para divertirse, mientras los pobres más empobrecidos ahogan en alcohol sus frustraciones, penas y tristezas.

 

2. ¡Qué serenidad, valentía, fe y fortaleza tenía Jesús, que viendo a Judas salir a consumar su traición, les dice a los discípulos: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado". Cómo ante lo que se le viene encima reacciona en positivo y les dice: "Ahora va a ser glorificado el Hijo del Hombre". Es una glorificación que le llega por el compromiso tan grande que asumió y le va a conducir a ser asesinado, condenado a muerte de cruz de forma totalmente injusta y prematura. No le llega por la inmolación voluntaria de morir crucificado, sino por el compromiso con los empobrecidos y esclavizados de Galilea denunciando las injusticias de sus opresores, religiosos y políticos, que por eso mismo lo condenan a muerte. Su muerte fue un asesinato religioso-político. Su amor a aquellas gentes fue tal que le lleva a arriesgar la vida por ellas. Una persona quiere de verdad a otra persona cuando es capaz, y lo hace, de dar la vida por ella. Eso hizo Jesús de Nazaret. Fue plenamente consciente del compromiso que asumía. El amor a los demás y de unos a otros es la señal que demuestra que somos discípulos de Jesús. La SEÑAL es el amor, no la cruz.

 

3. Todas las personas que asumen compromisos de tanta fe, esas sí que deberían ser canonizadas de inmediato, como Oscar Romero o los Jesuitas de la Universidad Centroamericana, que llevan ahí tiempo y tiempo sin ser reconocidos. Sí lo son por el pueblo, que es lo más importante. A ver si el Papa Francisco da un giro radical y sin demora a todas estas cosas.

 

Un abrazo cordial a tod@s.-Faustino