En el mundo de hoy, una Eucaristía sin denuncia profética
a favor del Hombre y la Tierra, no es Eucaristía
Lucas 21, 5-19:
Algunos ponderaban la belleza del tempo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: 'Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido'. Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?". Él contestó: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: 'Yo soy" o bien "el momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá enseguida". Luego les dijo: 'Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos: grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas".
Jesús habla aquí de guerras, revoluciones, de alzarse pueblo contra pueblo y nación contra nación, grandes terremotos, epidemias y hambre, incluso grandes signos en el cielo. Parece que esto está sucediendo ya hoy:
1.-Guerras de hoy:
Qué más terremoto o más hambre o más epidemias queremos que unos mil millones de personas pasando hambre, que haya 100.000 muertes de hambre cada día, que haya atentados sin parar, guerras entre países, conflictos internos que dejan cada día muertos y más muertos como en Siria, Egipto, etc.
Qué más guerra queremos que el ataque masivo de las multinacionales de los países ricos a los países pobres, como en Colombia quitando la tierra a los campesinos para darla a las multinacionales de EE. UU. y Canadá; en Ruanda darla a los Chinos; y en Mozambique, Sudán, Uganda, Madagascar, Etiopía, Senegal, Tanzania, Camerún y Zimbabwe darla a China, India, Japón, Malasia, Corea del Sur, Libia, Bahrain, Jordania, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, pasando millones de Has. a manos de las multinacionales de estos países, mientras los nativos se quedan sin ellas, desplazados forzosos, masificados en campos de refugiados como los 125.000 sirios en el de Zaatari en Jordania, forzados a emigrar huyendo de las bombas que asolan sus aldeas por la guerra en Siria, o los 450.000 del de Dadaab en Kenia, procedentes de la hambruna permanente de Somalia, donde los barcos pesqueros europeos y japoneses esquilman el pescado de sus costas. ¿Por qué llegan a las costas de Europa tantos africanos? Ahí está la causa real, pero de todo esto sale poco a nada en los medios, porque estos están manipulados y controlados por las multinacionales.
Qué más guerra queremos que las vallas de Melilla erizadas de pinchos y cuchillas muy cortantes para que los inmigrantes desesperados de hambre intentando pasar se tiren a ellas y queden desgarrados a jirones y desistan de pasar hacia nosotros, como hace unos días los 87 cadáveres, entre ellos 48 niños y 32 mujeres, hallados muertos de sed en el desierto del Niger, intentando llegar a Argelia, cuando estaban tan solo a 10 kilómetros.
Qué más guerra queremos que la destrucción masiva de especies, la polución del aire, la contaminación y el saqueo de los mares y los océanos agonizando, pues solo el 2 % de su superficie está protegida, y nos están dando muestras de que no aguatan más. Para casi la mitad de la humanidad los mares con sus peces son la fuente principal de proteínas y el lugar de trabajo para casi 55 millones de personas. Pero sus recursos se están agotando a gran ritmo, pues en las cuatro últimas décadas las capturas pasaron de 20 millones de toneladas al año a 90 millones. La presencia de bacalao en Terranova, en 20 años, disminuyó el 90 %. Se estima que en los últimos 50 años hemos podido perder hasta el 90 % de todos los seres vivos de mares y océanos. Y luego está el cúmulo inmenso de basura que enviamos a ellos como si fueran un sumidero inagotable, hasta el punto que ya se formó en el Pacífico el llamado continente de plástico, como una gran isla toda de plásticos cuya superficie alcanza los 343 millones de kilómetros cuadrados.
Y otra guerra más: Se calcula que existen unos 30 millones de especies animales y vegetales distintas en el mundo. De todas ellas, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza cifra en 1.000 las que se encuentran en peligro de extinción y en 17.000 las amenazadas. Para el 2020 la diversidad de especies se puede haber reducido en un 33%.
Esto parece un discurso apocalíptico, pero esto y mucho más es lo que está pasando en este mundo. Quien no lo ve, es porque lo desconoce o no quiere asumir el compromiso correspondiente. Toda persona, y más los creyentes en Jesús de Nazaret, tenemos que tener, como El, una clarísima conciencia crítica de lo que está pasando en el mundo en que vivimos y, también como El, asumir la responsabilidad que nos corresponde, ante nosotros mismos, ante todos los demás seres humanos y ante toda la creación.
2.-El verdadero templo de Dios:
A Jesús no le preocupa para nada el templo de Jerusalén: "no quedará piedra sobre piedra". Jesús anuncia un cambio radical en la forma de encontrar a Dios. A Dios el único templo que le importa es el templo del ser humano y el templo del universo. Aquí es donde podemos y tenemos que encontrar a Dios. Aquí, en el ser humano -mujer y hombre- es donde podemos adorarle y darle culto de verdad. Aquí es donde cuidando la naturaleza cuidamos al hombre que de ella depende, y en él cuidamos a Dios. Así se lo dice a la Samaritana: "Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte ni en Jerusalén, adoraréis al Padre..., los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad".
Por tanto para adorar a Dios no hacen falta basílicas, catedrales, iglesias lujosas. Decimos que se construyen para gloria de Dios: eso es una simple ingenuidad. Si la gloria de Dios consiste en eso, Dios poco vale. Esas construcciones, a veces de buena pero ingenua fe, las hemos hecho para gloria y presunción de los hombres, no de Dios. Que se lo pregunten sino al Papa Julio II, pues la construcción del que hoy es el templo físico más grande de la cristiandad, la basílica de San Pedro, no se realizaba solo para mayor gloria de Dios y de la Iglesia, sino también del propio Papa, pues el pontífice pretendía ubicar su propia tumba en su nuevo e imponente interior, cuyo desorbitado gasto le llevó a la venta de indulgencias, lo que motivó a Lutero, no sin razón, a criticar muy duramente al Papa, y de donde derivó la llamada Reforma Luterana (Protestantes), con la secular y trágica escisión de los cristianos que dura hasta el día de hoy.
3.-¿Qué templos quiere Dios?:
Dios quiere templos vivos, no de piedra. Dice Jesús: "Yo he venido para que tod@s tenga vida y vida en abundancia" (Juan 10,10). Lo que gastamos en ceremonias suntuarias con músicas, flores, órganos, inciensos, incluidas solemnidades, bodas, primeras comuniones, etc., son una ofensa al Dios vivo porque está muerto de hambre, de impotencia y desesperación en los empobrecidos de la tierra. Los que organizan o consienten esas pompas, ¿habrán leído bien el Evangelio? Si Jesús viniera hoy ¿no nos echaría también de ahí a latigazos? San Pablo escribe: "vosotros sois el templo vivo de Dios donde Dios habita". A los primeros cristianos no les hicieron falta ni simples iglesias. Se reunían en cualquier casa para celebrar la Eucaristía, y lo importante era compartir la fraternidad de la comida, y cuando no lo hacían así, Pablo les dice "eso no es celebrar la Eucaristía del Señor". Sin duda nos hace falta un local digno y sencillo para reunirnos y celebrar juntos la fe, que tiene que ser ante todo un compromiso inquebrantable con la justicia, la fraternidad, la solidaridad, el amor, y por tanto y en primer lugar con los oprimidos del mundo, donde Jesucristo está realmente presente: "Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber... Todo gasto innecesario es una ofensa a la dignidad de los pobres. Toda Eucaristía sin denuncia profética de las injusticias y los injustos de este mundo no es Eucaristía, porque es dejar a Dios indefenso en el sufrimiento del hombre.
Estos días estuve hojeando el INFORME DE AMNISTÍA INTERNACIONAL 2013: ¡Cuántas personas hay en el mundo luchando por los DERECHOS HUMANOS y la dignidad del hombre perseguidos por esta causa! ¡Cuántos creyentes en Jesús de Nazaret son incluso asesinados por los detractores imperialistas de la humanidad, como lo fueron las mártires de la UCA, sin ser reconocidos por la Iglesia Oficial como santos después de 24 años!
4.-La naturaleza, la Creación, son el templo físico de Dios:
Un compromiso que tiene que serlo también y al mismo tiempo con toda la creación pues de ella dependemos todos, y que también sufre muchas veces injustamente los males de este mundo a causa del hombre, y ansía participar de la liberación gloriosa y definitiva de las hijas e hijos de Dios, pues toda la naturaleza es el gran templo físico y vivo de Dios, de cuya, perfección, belleza, grandeza y majestad deducimos muchas de las maravillas que admiramos en Dios (Romanos 8,18-23).
Un cordial saludo a tod@s.-Faustino