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"¡Cómo no ve Dios esto. Cómo consiente Dios esto. Cómo Dios no hace algo!".

 

Lucas 5,1-11

"La gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios. Estaba él a orillas del lago de Genesaret y vio dos barcas junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la aparta­ra un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuan­do acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro y echad las redes para pescar». Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bre­gando y no hemos cogido nada; pero por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventa­ba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador». Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas: desde ahora, serás pescador de hombres». Ellos sacaron las bar­cas a tierra y, dejándolo todo, le siguieron.

 

 

ECHAR LAS REDES EN EL NOMBRE DE JESÚS

1.- ¿Este mundo no tiene solución?

 

Ante la grave situación que en el mundo actual sufren muchos millones de personas, desde niños y niñas de la India que son mutilados por sus padres para alquilarlos a pedigüeños a fin de que den más lástima y obtener mayor limosna, pasando por los millones de desplazados en Africa, echados de sus tierras ancestrales, hasta llegar a otros niños raptados para ser engordados, desguazados y vendidos sus órganos para trasplantes o dedicarlos a la guerrilla obligándoles a matar a su propia familia para que no tengan con quien volver y no se marchen, hay muchas personas que ante tanto mal, tan grave, tan cruel, tan inhumano e injusto, se desaniman y piensan que este mundo no tiene solución, que siempre fue así y que parece que cada vez es peor. Y algo de razón tienen, pues esto pasa en la India, donde están implicadas empresas españolas muy conocidas:

 

"Niñas y adolescentes trabajando sin contrato, privadas de libertad y en condiciones insalubres durante más de 72 horas a la semana por un salario de 0,88 euros al día, del que sólo podrán disponer cuando hayan transcurrido de tres a cinco años y que servirá para pagar su dote matrimonial. Ese es el sombrío escenario laboral de miles de jóvenes del estado de Tamil Nadu, al sur de la India, que son empleadas en condiciones que rozan la esclavitud por empresas textiles de aquel país que luego suministran sus productos a grandes firmas internacionales, entre ellas las españolas Inditex -propietaria de Zara-, El Corte Inglés y Cortefiel". (Fuente: Centre for Research on Multinational Corporations -una organización independiente holandesa sin ánimo de lucro que escruta a las grandes multinacionales- y el India Committee of the Netherlands. Para más información ver REDES CRISTIANAS, 11 ENERO 2013).

 

Ese desánimo embargaba a los discípulos de Jesús: "toda la noche bregando sin coger nada", pero se fiaron de su palabra: "en tu nombre, dijo Pedro, echaré las redes". El resultado fue una redada tan grande que reventaba la red, hasta el punto de tener que pedir ayuda a otra barca, y llenaron de peces las dos.

 

2.-Actuar en coherencia con la fe:

 

Pedro se fio de Jesús. Si nosotros hoy tenemos fe en la acción de Dios y actuamos en coherencia con esa fe en el mensaje de Jesús, seguro que seguiremos transformando el mundo. Este mundo puede y tiene que mejorar. A lo largo de la historia hubo tremendos cataclismos, incluso antes de la aparición del hombre, pero la naturaleza reaccionó siempre hacia adelante, superando todos los procesos hasta llegar la hominización, es decir, la aparición del ser humano, que tiene la misión y petición de Dios de "guardar y cultivar la tierra", y la promesa de Jesús de ser dichosos por "tener hambre y sed de justicia y trabajar por la paz".

 

3.-La fiebre de tener:

 

Esta manifestación de la fuerza liberadora de Jesús, Dios-Hombre, se manifiesta en una pesca extraordinaria, en una gran abundancia de bienes, en una excelente recompensa por el laborioso esfuerzo realizado durante toda la noche.

A veces, ante tanto dolor y sufrimiento en el mundo oímos decir: "Cómo consiente Dios esto, cómo Dios no hace algo, cómo no ve Dios esto".

Queremos que Dios resuelva lo que podemos y debemos solucionar nosotros. Hace unos días oímos afirmar reiteradamente algo que ya sabemos hace tiempo: que cerca de la mitad de los alimentos que se producen en el mundo van a la basura, unos 2000 millones de toneladas al año. Los tiran los agricultores, los tiran las grandes cadenas, los tiran los supermercados y los tiramos los consumidores. Es un atentado contra el Ser Humano y contra la Madre Tierra. Este enorme despilfarro no es culpa de Dios. Es culpa nuestra. Somos nosotros los únicos responsables. Hay, pues, alimentos de sobra para toda la humanidad. Falta voluntad política por parte de todos para que haya un reparto y consumo justo de los mismos. Parecido pasa con la ropa: esos miles de niñas esclavas indias fabrican al día cientos de miles de prendas que enriquecen a las multinacionales, y luego nosotros las usamos a medias o desechamos aun casi como nuevas. Si hiciéramos un reparto justo de los bienes que hay en el mundo y no consumiéramos más de la necesario, nos bastaría trabajar muchas menos horas y dedicar más tiempo a actividades sociales, artísticas, recreativas, deportivas, de convivencia, humanitarias, etc. Pero la fiebre de tener nos hace a todos esclavos: unos de producir y otros de consumir, y a todos de tener y tener, en vez de ser.

 

4.-Sacar la religión de los templos para cambiar este mundo:

 

Pedro se siente pecador e indigno de estar delante de Jesús, que no se manifestó a Pedro en templos, en santuarios, en espacios santos. Se manifestó en la realidad del trabajo y la vida. Hay que sacar, como Jesús, la religión de los templos y llevarla a la realidad concreta de los hombres. Así habrá peces, es decir, alimentos y vida de sobra para tod@s, sin acudir a transgénicos ni a abonos químicos contaminantes que son un atentado contra la naturaleza y contra la salud de personas y animales, eliminando a su vez el monopolio de los alimentos que ejerce la Bolsa de Chicago con las multinacionales de la alimentación, que es un crimen contra la humanidad, pues poco más de media docena de compañías controlan el 80 % del comercio mundial de Alimentos. Este mundo no puede seguir así: entre todos tenemos que hacer el gran milagro de cambiarlo, siguiendo, como aquellos pescadores, el mensaje de Jesús.

 

Un abrazo cordial a tod@s.-Faustino