Hay que acabar con la riqueza de los ricos y con la pobreza de los pobres

 

Lucas 3,1 a 6

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Pondo Piloto gobernador de Judea y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe, de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abiline, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautis­mo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: pre­parad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, des­ciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios».

 

1.-Dar respuesta concreta:

 Lucas encuadra históricamente el comienzo de su Evangelio. ¿Qué significa  esto? El mensaje liberador de Jesucristo es para la realidad concreta de este mundo, para las personas concretas que están necesitadas de liberación, porque solo es liberador aquello que libera en la realidad concreta. No vale presentar el mensaje de Jesús de forma genérica, vaga e indefinida. Tiene que dar respuesta a cada persona y a cada realidad concreta, pues así lo hizo Jesucristo.

 

2.-Ante los difíciles caminos de hoy, tomar parte en los movimientos de liberación:

 ¿Qué es preparar y allanar el camino y los senderos del Señor? Es hacer la vida lo más fácil y llevadera posible a los los seres humanos y a toda la creación. El camino de los pobres siempre es empinado, siempre es cuesta arriba, siempre está lleno de fatiga, de sufrimiento, de incertidumbre, de miedo, de impotencia, de ansiedad. Este es el camino de los parados, de los ya sin  cobrar paro, de los aburridos de buscar trabajo y no encontrarlo, de los que ya no pueden pagar las medicinas, de los que tienen el miedo al desahucio metido en el cuerpo, o a las multinacionales que les inundan  sus casas y sus tierras o se las quitan en Guatemala, Colombia, Ruanda, el Congo, etc. Hoy hay mucho miedo en mucha gente, hay tristeza, incluso desesperación como en los inmigrantes que arriesgan su vida en las pateras huyendo de la pura miseria. Hay que hacer la vida más digna y llevadera para todos los humanos. Hay que formar parte de todos los movimientos que luchan por la igualdad, la justicia, la solidaridad. No hacerlo es renunciar a nuestra condición de seres humanos y mucho más cristianos.

 

3.-Elevar a los hundidos:

 ¿Qué es elevar los valles? Es sacar de la postración a todos los hundidos, a los de abajo, a los pisoteados por los grandes y poderosos, a los manipulados y engañados, a todos los que soportan las cargas de los demás, que en estos momentos, tanto en nuestro país y siempre en los más pobres de Africa, América o la India, están siendo muy dolorosas, pesadas e insoportables, que lejos de dejarles elevarse, los hunden cada vez más.

 

4.-Que se acaben los ricos:

 Que desciendan los montes y colinas: Que los potentados de este mundo dejen de serlo, que se acaben los ricos, los dominadores de los demás, los explotadores de los pobres, que se igualen los de arriba a  los de abajo, que nadie viva a costa de nadie; que no haya lujos, ni ostentaciones políticas, ni religiosas, ni sociales, que ni unos tengan tanto y otros tan poco, que se igualen las desigualdades. Mientras haya una sola persona viendo o muriendo injustamente, todo eso es un crimen contra el ser humano.

Por eso hay que acabar con la riqueza de los ricos y con la pobreza de los pobres

 

5.-Urgente: enderezar la política:

 Que lo torcido se enderece: Es muy urgente enderezar la economía, la política, la religión. La economía al servicio de todos, no de los banqueros, de los ricos, de los paraísos fiscales, de los evasores de impuestos. Es muy urgente enderezar la política, que con la corrupción, el soborno,  el chantaje, los privilegios, el trato de favor a los ricos y poderosos, se ha prostituido hasta estar a la cola de la valoración por la sociedad, que lejos de estar al servicio del bien común, se preocupa de favorecer a los que más tienen a costa de los que menos tienen, que hace caer todo el peso de la crisis sobre los más débiles e indefensos. Es urgente enderezar la religión para que lejos de aparecer al lado de los grandes y poderosos esté y aparezca siempre al lado de los pobres, de la justicia, de la  igualdad, de la defensa y promoción de todos los derechos humanos para todos los hombres y mujeres, que escamotea y maquilla la denuncia profética para quedar bien con todos, que acepta privilegios económicos y sociales perdiendo la libertad de hablar con independencia y claridad.

 

6.-Leyes injustas:

 Que lo escabroso se iguale: Hay leyes muy escabrosas e injustas, como las que llevan a los pobres a la cárcel y permiten evadirla a los ricos, como la hipotecaria que impone obligaciones draconianas a beneficio de los bancos; las que facilitan la desigualdad económica sin límite; las que obligan a pagar proporcionalmente más impuestos a los que menos tienen; las que aprueban salarios  mínimos de miseria que no permiten vivir; las que consagran la desigualdad como sistema.

 

Este mensaje de Juan debemos asumirlo todos y unirnos a todos los movimientos, personas e instituciones que luchan para hacerlo cada vez más presente en este mundo. Afortunadamente cada vez hay más personas que van descubriendo esa necesidad. El resultado va a ser un mundo y una vida más digna y felicitante para todos/as.

 

Un abrazo muy cordial.-Faustino