El objetivo es que La Casina se convierta
en un espacio donde los internos puedan disfrutar, durante los permisos
penitenciarios, de un ambiente familiar, de convivencia, con el calor y
la acogida que les ofrece todo el grupo de voluntarios implicados en el
acompañamiento. Y también pretende constituirse en un lugar de referencia que
les proporcione seguridad y apoyo y del que se sientan parte.DE
NUESTRO PEQUEÑO MUNDO
Colaborar en el quehacer
de un mundo mejor tendría que formar parte de las principales preocupaciones de
todo ser humano. La razón es sencilla: es nuestra casa, el habitáculo donde
vivimos. Estamos obligados a cuidar nuestro mundo, todo aquello por lo que
circula la vida humana, tanto la individual como la colectiva (instituciones
políticas, sindicales, económicas, sociales...), sin olvidar el lugar donde
todo lo humano se asienta: la misma naturaleza. Tenemos que cuidar del mar y de
los ríos, de los valles y de las montañas, de los bosques y los desiertos...,
todo ha de ser objeto de nuestra atención. Cada uno tiene que asumir esta
responsabilidad de “mantenimiento” sobre la parcela en la que cada cual vive.
En
esta gran casa que es el mundo hay muchos compartimentos y cada uno de ellos
tiene que estar organizado según su razón de ser, según el servicio para el que
está destinado. Los Centros Penitenciarios, donde vive un importante número de
personas, forman parte del entramado social, son una de las instituciones a
través de las cuales se organiza la vida humana. Como todo, por estar hecho y
tratado por manos humanas, y por las circunstancias cambiantes de cada momento,
un Centro Penitenciario es una institución cuyo funcionamiento siempre será
mejorable, habrá de estar en continua evolución. El funcionamiento de las
instituciones no depende solamente de las personas que las dirigen y tampoco de
las que en ellas viven. Depende también de cómo están concebidas, de cómo están
organizadas y de cómo están estructuradas dentro de la sociedad. Si las piezas
que forman un todo las organizamos desequilibradamente el conjunto no podrá
mantenerse en pie. Pero el desequilibrio puede también ser resultado de unos
elementos mal construidos, o puede ser debido a que no han sido colocados de
manera adecuada por quien tiene la responsabilidad de hacerlo.
En las leyes se expresa
cómo la sociedad entiende que han de ser los Centros Penitenciarios. Y sobre el
papel parece todo estupendo. Pero luego, a la hora de realizar esos
maravillosos proyectos, resulta que no se dan los medios necesarios para hacer
realidad lo que se ha concebido tan adecuadamente. También puede resultar que
lo que ha sido muy bien concebido y bien realizado se pone en manos de unas
personas que no son capaces de hacer que las cosas funcionen tal como debieran.
En el caso que nos ocupa, los administradores de este bien social son el
conjunto de funcionarios que han sido puestos en los Centros Penitenciarios, de
los cuales depende en buena medida su buen funcionamiento. Pero también depende
de los propios internos. Es evidente que no todos asumen con la misma
responsabilidad el papel que cada cual ha de desempeñar para el buen
funcionamiento de las prisiones.
La actitud crítica,
imprescindible para que todo en nuestro mundo funcione cada vez mejor, es
importante también, cómo no, en este sector de la sociedad. Debemos reflexionar
sobre el modo en que hoy han de ser concebidas las prisiones, sobre las leyes
que actualmente las regulan, que puede que no sirvan para conseguir que los
Centro Penitenciarios sean lo que la sociedad pretende de ellos. La sociedad tiene
que analizar cómo cumplen con
la misión que les encomiendan las
leyes los funcionarios en cuyas manos están los Centros Penitenciarios, si
tienen los recursos suficientes, etc.
Igualmente, hay que detectar cómo funciona lo que es responsabilidad de
los internos y, en la medida de lo posible, influir desde todas las instancias
para que también ellos colaboren en esa tarea de conseguir que lo que es hoy
esta pequeña parte de nuestro mundo mejore. Reflexionar, analizar... para
explicitar, para ver mejor e influir en el mejoramiento de todo lo que es cauce
de las diferentes actividades humanas. En los diversos campos de la sociedad,
todos han de estar abiertos siempre a las sugerencias que nos hagan los demás
para hacer que aquello que está en nuestras manos vaya cada vez mejor. El
diálogo interactivo es imprescindible. Es, pues, importante que los
responsables de nuestro Centro Penitenciario de Villabona oigan y acojan las sugerencias que les
lleguen para mejorarlo, tanto en cuanto esté en sus manos. Es lo que tiene que
hacer cualquiera que esté al frente de una institución social. Quien oye,
escucha y, valorando, acoge lo que
honradamente cree que es para mejor, no se empequeñece, sino al contrario, se
enriquece.
Pipo
Álvarez