Querid@s amig@s colaboradores
y cooperantes:
Por su especial
interés y exquisita sensibilidad hacia el compromiso con el Evangelio, la
Madre Tierra y la denuncia de los estragos que hace al hombre y a ella el
neoliberalismo que tantas veces tocamos y denunciamos en los Comentarios
semanales del Evangelio, ofrecemos a todos esta interesante
reflexión de los Obispos y cristianos de Chiapas, México.
Por aquellos lares se respira una línea de compromiso con el mensaje
cristiano mucho más clara y nítida que por aquí. El cristianismo europeo
está dormido en una fe religiosa, pero muy poco cristiana. Nos basta con hacer
un poco de asistencialismo, pero sin comprometernos a erradicar las causas de
la necesidad de hacerlo.
Un cordial saludo
a tod@s.-Faustino
Nosotras y nosotros, hombres y mujeres,
convocados por el Espíritu que “renueva la faz de la tierra”, hemos celebrado
este primer Congreso de la Madre Tierra los días 22, 23 y 24 de enero del año
2014, con una participación de: obispos locales, obispos de otros países,
asesores; mujeres y hombres que compartimos la palabra y más de 900 personas
representantes de los distintos pueblos e invitados de distintas iglesias y
organizaciones. Nos hemos encontrado, para conmemorar los 40 años del Congreso
Indígena de 1974 y los tres años de la Pascua gloriosa del J’Tatic Samuel, que
condujo los destinos de esta diócesis durante 40 años (1960-2000).
Al hacer memoria de los acontecimientos más
significativos de la Historia de nuestro pueblo desde el Congreso Indígena
hasta la actualidad, sentimos que “nuestro corazón se calentaba”, como les
sucedió a los discípulos de Emaús mientras el “compañero peregrino” les hacia
un recuento de las Escrituras relacionadas con la historia y la liberación del
pueblo de Israel.
Pero cuando compartimos el Pan de la Palabra,
“de repente se abrieron nuestros ojos” y pudimos comprender y analizar la
realidad desde el corazón de nuestros pueblos que reconocen la presencia de
Dios en todo lo creado.
Nos dimos cuenta que el sistema capitalista
neoliberal, patriarcal, represor y dominante, no es todopoderoso; todopoderoso
sólo es Dios. Descubrimos que nuestra fuerza principal está en la “armadura de
la fe” que nos dice San Pablo en la Carta a los Efesios: la Palabra de Dios, la
ética y la espiritualidad.
Ante el poderío de las transnacionales y de
los gobiernos cómplices y aliados de las mismas, que buscan acaparar las
tierras y los bienes naturales del aire, del suelo y del subsuelo, que Dios nos
regaló, es necesario que tengamos el valor de plantarnos ante ellos y decirles:
“¡detente, hermano, porque esta tierra es de Dios!”.
Esto nos llevó a profundizar en el compromiso
de la hora presente: analizar los signos de los tiempos, cuidar y defender a la
Madre Tierra, denunciar las estructuras de injusticia y de pecado que “matan a
nuestro pueblo” (Papa Francisco), y construir modelos alternativos de economía
y organización social que vayan conformando otro mundo posible y necesario y
que sean signos del Reino que Jesús nos anunció.
Igual que los discípulos de Emaús, después
del encuentro con Jesús, recobraron la esperanza y regresaron apresuradamente a
Jerusalén a confirmar en la fe a sus hermanos, así también nosotros ahora
regresamos a nuestras comunidades, para reanimarlas a que, todas y todos
juntos, nos comprometamos a la gran tarea que tenemos que realizar:
· Concientizarnos y concientizar a las familias
y comunidades sobre las realidades que estamos viviendo.
· Promover una formación integral que nos dé
elementos para desenmascarar los engaños del sistema opresor y buscar caminos
alternativos.
· Organizar las comunidades para el cuidado y
la defensa de la Madre Tierra, buscando la unidad por encima de diferencias
políticas, ideológicas y religiosas.
· Articular y reorganizar todas las áreas pastorales
para llevar a cabo los compromisos de este Congreso.
· Con representantes de cada uno de los equipos
conformar una instancia diocesana que dé seguimiento a los acuerdos del
Congreso.
· Conformar pueblos y comunidades que sean sujetos
de su desarrollo y de su historia, capaces de resistir al sistema dominante y
de construir alternativas de organización social y eclesial, donde se pueda
vivir y disfrutar la autonomía personal y comunitaria.
· Seguir avanzando en la construcción de
modelos de Iglesia autóctona, participativa, con equidad de género y compromiso
social, que sea signo e instrumento del Reino de Dios.
· Exigimos a las autoridades del país y hacemos
un llamado al pueblo para que se impida la siembra de maíz y de cualquier otro
cultivo transgénico.
· Nos oponemos a los mega – proyectos y a la
explotación minera depredadora.
· Nos oponemos a las reformas estructurales
propuestas por el gobierno que promueven los intereses de las clases dominantes
en perjuicio del pueblo.
· Nos pronunciamos en contra de estos más de
veinte años de reformas agrarias de corte neoliberal, que no nos han tomado en
cuenta como pueblos indígenas, comunidades campesinas y como nación.
Con la certeza y convicción de que otro mundo
es posible, convocamos a las Iglesias hermanas, organizaciones sociales y
a la sociedad en general a unirnos todos y todas a colaborar y trabajar juntos
para que este sueño se convierta en una realidad.
Que este Congreso nos impulse a vivir una
etapa nueva en el compromiso pastoral de nuestra diócesis en conjunto con todas
las personas de buena voluntad, haciendo nuestro el mensaje del Apocalipsis de
Juan que nos invita a superar un pasado de opresión, desolación y muerte y a
comprometernos en la construcción de “los Cielos Nuevos y la Tierra Nueva”,
donde reine la paz, el amor, la felicidad, la armonía y el equilibrio entre los
seres humanos y con la Madre Tierra.
San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 24 de
enero de 2014
______________________________
Mons. Felipe
Arizmendi Esquivel Mons.
Enrique Díaz Díaz
Obispo de la Diócesis
de San Cristóbal de
las Casas
______________________________
Pbro. Luis Manuel
Pérez Alfaro Ma.
Elena Carrizales Arredondo. MISED
Vicario de Pastoral Canciller