DEFINITIVAMENTE ME DECLARO INDIGNADA.
Silvia M. Flores
La noticia del traslado de Mons. Ramazzini, de una diócesis que ha acompañado y defendido por casi 20 años, a una diócesis en conflicto, así como la noticia del reciente cambio de Mons: Adalberto Martínez de Paraguay, a quien sacaron de una diócesis donde se había convertido en “El Buen Pastor”, para nombrarlo capellán del ejército, nos llena de consternación y nos indigna.
Lo mismo sucedió hace unos años con Mons. Julio Cabrera, que fue Obispo de la diócesis indígena del Quiché, Pastor que sintió el dolor del pueblo, que lo consoló, que aprendió su idioma y, sin más, lo cambian a la diócesis de Jalapa, una diócesis completamente diferente, sin indígenas, un lugar árido, sin vida eclesial, y ahí quedó marginado.
Y todo esto, sin tomar en cuenta las necesidades y opiniones del Pueblo de Dios.
¿Cómo es posible que cuando un obispo sigue el llamado de Jesús, se hace pastor, conoce a sus ovejas y ellas escuchan su voz, lo cambien y lo envíen a otro lugar en donde no puede hacer mayor cosa, o donde tiene que volver a empezar?
Esto me parece un acto maquiavélico de la Cúpula eclesial, y una inútil demostración de "su poder" y su prepotencia, que lo único que está logrando es destruir a la Iglesia. Podemos constatar que cada vez hay más gente que se aleja, cada vez hay menos sacerdotes, seminaristas, religiosas, religiosos… cada vez se cree menos en la figura y el testimonio que nos presenta el Vaticano. Y esto podría considerarse una blasfemia, porque están deformando la imagen de Dios, están presentando una imagen totalmente diferente a la que nos mostró Jesús de su Padre.
El Vaticano se considera la cabeza de la Iglesia, el puente entre Dios y la humanidad y me pregunto con mucho dolor ¿Qué tiene que ver todo esto con las enseñanzas de Jesús? ¿Qué tiene que ver con su testimonio? ¿Acaso no dijo: "quien quiera ser el primero de entre ustedes, que sea haga el servidor de todos"? ¿Por qué entonces, cuando un pastor está haciéndose servidor, se le mueve a otro lado? ¿Por qué cuando una diócesis bien pastoreada está caminando "hacia los verdes prados" la dejan descabezada?
La actitud del Vaticano se asemeja a la de Herodes, cuando ofrece en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista a cambio de un privilegio.
Y ahora pregunto, las cabezas de esas diócesis ¿a quién se las ofrecen hoy? ¿Al dios del dinero y del poder? ¿Al dios del orgullo y la prepotencia? ¿Al dios Imperio? ¿A cambio de qué? ¿Más poder y privilegios?
Esa actitud del Vaticano me parece tan anacrónica como sus títulos, vestimentas y lujos ¿¡Qué dirá Jesús!?
Y nosotr@s, el Pueblo de Dios, ¿Es que acaso no somos la Iglesia de Jesús (Vat. II)? ¿Por qué nos siguen considerando y manteniendo como "niñ@s en la fe"? ¿Por qué "nuestros padres" tienen que tomar solos las decisiones, sin tomarnos en cuenta? ¿Acaso no somos adult@s? ¿Acaso no formamos un solo cuerpo? ¿Por qué silencian a nuestr@s profetas, a aquell@s que hablan con la verdad, aquell@s que son Buena Noticia para los pueblos?
Creo que el mundo ha cambiado y el Vaticano se ha quedado estancado en la Edad Media, la Iglesia (pueblo de Dios) ha madurado y está asumiendo su responsabilidad; y eso les asusta. ¡Pues sí, que se asusten! porque ya su tiempo de dominio, de leyes injustas, de estar por encima, de privilegios... se termina.
Porque cada vez somos más quienes estamos despertando y queremos una Iglesia de hermanas y hermanos, incluyente, misericordiosa, solidaria, capaz de transformar el mundo y acercar el Reinado de Dios, al lado de la gente más pobre y la que más sufre, como lo soñó Jesús. Queremos una Iglesia comprometida, que sea Buena Noticia, que sea la levadura que hace crecer a la masa, que sea la Luz que ilumina el camino del Reino de Dios, que sea la sal que le da sabor. Y ¡qué lejos está el Vaticano de buscar todo eso!, qué lejos de cumplir el mandamiento del amor, el único que nos dejó Jesús; ¡qué lejos está de guiarnos para "que todos sean uno, como el Padre y yo somos uno, para que el mundo crea"!
¡Basta ya de una Jerarquía que se coloca por encima del Pueblo de Dios, que en vez de servirle se sirve de él! ¡Basta ya de presentarnos a un Dios legalista, ritualista, vengativo y castigador!, en vez del Dios de Jesús, “Padre Nuestro”, el Emmanuel, el Dios con nosotras y nosotros. ¡Basta ya de imponer una religión individualista y legalista que no nos deja crecer! ¡Basta ya de no tomarnos en cuenta, de utilizarnos y manejarnos a su antojo!
Somos personas, somos depositarias del encargo de Jesús, encargo que la Jerarquía se ha apropiado en exclusividad, dejándonos fuera y condenando todo intento de cumplirlo.
¿Tienen miedo a los buenos pastores y profetas (teólog@s) que caminan al lado de los pobres? Pues eso no es nada, que le teman más al INDIGNADO Pueblo de Dios que va despertando y haciéndose más crítico y más numeroso.
Realmente nos preocupa el cambio de Alvaro Ramazzini, lo están trasladando a una diócesis que tiene poblaciones en estado de sitio, porque quieren construir en su territorio unas hidroeléctricas, pasando por encima de la voluntad de la población que dijo NO A LA MINERÍA Y A LAS HIDROELÉCTRICAS EN SU TIERRA, voluntad expresada con 4 500 votos contra 9 que dijeron Sí, en una consulta popular (instrumento legal reconocido) efectuada en junio de 2007.
¿Qué esperan con el cambio de Mons. Ramazzini?
¿Que en la diócesis de Huehuetenango se quede callado y que no denuncie las arbitrariedades del gobierno? o ¿Esperan que denuncie para acusarlo de incitador y tener excusa para asesinarlo? Como lo hicieron el pasado 1º de mayo con un líder comunitario que junto con la población se opuso a que, aprovechando el Estado de Sitio, se ingresara la maquinaria para construir las Hidroeléctricas.
¡Por Dios! ¡Ya no queremos que corra más sangre en estas tierras tan bañadas en años recientes! ¡Ya no queremos más mártires!
Cristianas y cristianos no queremos más violencia, somos Artesanos de la Paz, y aquí en Guatemala queremos Paz con Justicia.