Eso no lo haría Jesucristo:
HABLAR CUANDO HAY QUE CALLAR,
Los obispos enseguida desautorizan a quienes no están completamente de acuerdo con lo que ellos piensan, aunque ellos mismos se hayan equivocado muchas veces, como lo hicieron en nuestros días ocultando a los pederastas. ¿Por qué no siguen la enseñanza de Jesús en relación con la mujer en la iglesia? Toman del Evangelio solo aquello que favorece sus "ideologías" e "intereses", y dejan de lado otros grandes hechos y mensajes de Jesús como este sobre la mujer. Eso es una mutilación sacrílega del mensaje de Jesús. Por qué desautorizan a eminentes teólogos, como acaban de hacer recientemente con Juan José Tamayo o Queiruga, y un poco antes con Arregui, y antes con Castillo, Pagola, etc., que saben mucho más que ellos de Jesús y su mensaje y saben llevarlo y hacerlo creíble a muchas personas que están en la frontera de la increencia o por haberse alejado de la una iglesia estructural que cada día resulta más increíble e inaceptable en sus formas y contenidos. Respetamos totalmente las personas de los Obispos, valoramos la vida austera que llevan muchos de ellos, incluso estamos convencidos de su buena voluntad, pero no podemos aceptar ni el fondo ni la forma que tienen de hacer iglesia, tan alejada de los hechos y los dichos de Jesús y de la realidad de nuestro tiempo. Tienen mucha más preocupación por ser fieles a los estamentos y estructuras del Vaticano, que al mensaje de Jesús y a la Iglesia Pueblo de Dios.
CALLAR CUANDO HAY QUE HABLAR
¿Cómo es posible que los Obispos, particularmente y sobre todo en conjunto, no se encaren abiertamente con las causas y los causantes de la crisis, para denunciarlos publicamente, como son los grandes Bancos, Organismos internacionales, BM, FMI, OMC, Multinacionales, Gobiernos, etc., que están causando a diario grandes estragos a muchos miles de personas (desahucios (solo en Asturias cinco al día), paro, restricciones en los servicios sociales básicos, ensañamiento contra los inmigrantes, que ya son la mayoría de los presos que tenemos en las cárceles, etc.)? Eso no lo haría Jesucristo. Sin luchar contra las causas y los causantes de los empobrecidos no hacemos nada por ellos, más que perpetuar su pobreza, porque no erradicamos las causas que la producen, que como estamos viendo cada día generan más pobres y más empobrecidos; y como demuestran las estadísticas más desigualdad, más asimetrías, más desequilibrios sociales, económicos y políticos. La crisis actual no es más que el resultado de ese proceso, y demostración nítida del fracaso del neoliberalismo. Y eso aquí, mucho peor en el Tercer Mundo.