TEXTO LEIDO AL PRINCIPIO DE LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN EL XXXV ANIVERSARIO (2012)

 

Dice un amigo de Gaspar: "mientras yo viva, Gaspar no morirá". Es también el compromiso de otros muchos que le conocieron. Es una de los sentidos que puede tener esta misa de hoy. Unimos el recuerdo de su muerte a la de aquel que, muerto, para nosotros siempre permanecerá en la vida, Jesucristo. Recordemos, pues, aquel  11 de Diciembre de 1978. Allí en Nicaragua. Un día más en la lucha. Pero un día que fue distinto a todos. El motivo, una emboscada, quizás una traición. Y una bala de muerte que acaba con aquella vida de entrega valiente a la causa de los más pobres. También  así murió Jesús, aquel por quien Gaspar fue a Nicaragua para anunciar allí el mismo Reino que el profeta de Nazaret proclamó en Palestina: un Reino de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, de amor y paz. Queremos que siempre vivas, Gaspar sacerdote, Gaspar obrero, Gaspar misionero, Gaspar amigo, Gaspar guerrillero defensor del pueblo. Derrama tu espíritu sobre nosotros y que así permanezcas eternamente vivo en favor de los maltratados, de los empobrecidos, de los ultrajados.

Hemos sabido cómo permanecías también vivo en lo más íntimo del corazón de los nicas que te conocieron. La gente sencilla de tus pueblos de allí.  Son palabras emocionantes que entresacamos para sean hoy y aquí nuestro ramo de flores: Dice Catucha, ama de llaves en San Juan del Sur: “Venía a casa con campesinos enfermos, les dejaba su cama y él se acostaba en el suelo”; Estas son palabras de Faustino Mora, feligrés de El Ostional(Rivas): “Gaspar se dio cuenta de que La Florcita era una de las comunidades más pobres. Compartió todo con nosotros”. Estas  otras de Alba Fernández, feligresa de El Ostional: “Todos le apreciábamos y teníamos confianza con él, como si fuera uno de nuestros hijos”. Estas de Josefina Sánchez, feligresa de El Ostional: “Le disgustaba el maltrato a los niños... Al P. Gaspar tampoco le gustaba el maltrato de las mujeres, ni el maltrato a los animales... Además dio a conocer a Dios a los jóvenes..., hablándonos de Dios en la playa, en torno a unas fogatas. Eso nos fortalecía... Nos enseñó a amarnos entre  nosotros. Era una persona accesible para todos, niños, jóvenes y adultos”; del testimonio de José Mª Sánchez, Excombatiente de la columna de Gaspar: “Siempre andaba enseñando y motivando... En esos años fuimos tomando conciencia de la necesidad de encaminarnos hacia la liberación”;  Y ya para terminar unas palabras de lo que de Gaspar dice Lilliam Reyes, Presidenta de la Asociación de Mujeres GASPAR GARCÍA LAVIANA, en San Juan del Sur: “Era un hombre que vivió la Palabra de Dios, que se encarnó en nuestra pobreza, que se hizo uno más entre nosotros... Le dolía el alma ver la pobreza de los campesinos, el abandono de los niños, las mujeres con grandes cargas en los hombros...”. Media docena de flores, si quieres de claves rojos, como tu sangre entregada. Son de las que nunca se marchitarán.

 

José María Álvarez-Pipo