|









| |
SOBRE GASPAR
|
Intentaremos que esta página sirva para
conocer a Gaspar, su compromiso de fe en aquel mundo nicaragüense maltratado y
malherido por quienes oprimían y explotaban al
pueblo.
LIBROS CON TEXTOS SUYOS:
A corazón abierto. Poesías en Nicaragua. Ed. Nueva
Utopía. Madrid 2007.
LIBROS SOBRE GASPAR:
Gaspar, misionero y comandante sandinista. Testimonios de
compañeros y amigos en el 30º aniversario de su muerte. RTPA del Principado de
Asturias. Asturias 2008. Conlleva un DVD ambientado en los distintos lugares
donde vivió Gaspar en España y Nicaragua.
ARTÍCULOS SOBRE
GASPAR
Corazón herido. Pipo
Álvarez. Artículo para el Portfolio 2009 de Vegadeo.
XXXI ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE GASPAR. Alfredo
Cueto en la Hueria de Carrocera. S.M.R.A.
MÍSTICA Y COMPROMISO. XXXI ANIVERSARIO.
Pipo Álvarez. En La Hueria de Carrocera. S.M.R.A.
|
|
GALERÍA ABIERTA DE
FOTOGRAFÍAS DE GASPAR O RELACIONADAS CON ÉL
1
2
3
4
5
6
|
 |
No juzgues mis versos,
amigo,
que vives lejos de América.
Me das miedo,
criticón de mesa buena.
Tú y tus calles asfaltadas
y tu carro a la puerta
nunca han vivido conmigo.
¡No te importan mis ideas!
|
|
TEXTOS DE GASPAR
CARTA DE DESPEDIDA antes de entrar en la
guerrilla del FSLN.
TEXTOS
APARECIDOS EN LA PÁGINA PRINCIPAL.
LA MINA MADRE
CARTA DE DESPEDIDA DE GASPAR ANTES DE
ENTRAR EN LA GUERRILLA DEL FSLN
En la Natividad del Señor, 25 de diciembre de 1977.
Algún lugar de Nicaragua.
Hermanos nicaragüenses:
En estas fiestas de Navidad, cuando celebramos el nacimiento de Jesús,
Nuestro Señor y Salvador, que vino al mundo para anunciarnos el reino de la
justicia, he decidido dirigirme a ustedes, como mis hermanos en Cristo que
son, para participarles mi resolución de pasar a la lucha clandestina como
soldado del Señor y como soldado del Frente Sandinista de Liberación
Nacional.
Vine a Nicaragua desde España, mi tierra natal, a ejercer el sacerdocio como
misionero del Sagrado Corazón, hará de eso ya nueve años. Me entregué con
pasión a mi labor de apostolado y pronto fui descubriendo que el hambre y
sed de justicia del pueblo oprimido y humillado al que yo he servido como
sacerdote, reclamaba más que el consuelo de las palabras el consuelo de la
acción.
Como nicaragüense adoptivo que soy, como sacerdote, he visto en carne viva
las heridas de mi pueblo; he visto la explotación inicua del campesino,
aplastado bajo la bota de los terratenientes protegidos por la Guardia
Nacional, instrumento de injusticia y represión; he visto como unos pocos se
enriquecen obscenamente a la sombra de la dictadura somocista; he sido
testigo del inmundo tráfico carnal a que se somete a las jóvenes humildes,
entregadas a la prostitución por los poderosos; y he tocado con mis manos la
vileza, el escarnio, el engaño, el latrocinio representado por el dominio de
la familia Somoza en el poder.
La corrupción, la represión inmisericorde, han estado sordas a las palabras
y seguirán estando sordas, mientras mi pueblo gime en la noche cerrada de
las bayonetas y mis hermanos padecen tortura y cárcel por reclamar lo que es
suyo: un país libre y justo, del que el robo y el asesinato desaparezcan
para siempre.
Y como nuestros jóvenes honestos, los mejores hijos de Nicaragua están en
guerra contra la tiranía opresora, yo he resuelto sumarme como el más
humilde de los soldados del Frente Sandinista a esa guerra. Porque es una
guerra justa, una guerra que los sagrados evangelios dan como buena, y que
en mi conciencia de cristiano es buena, porque representa la lucha contra un
estado de cosas que es odioso al Señor, Nuestro Dios. Y porque como señalan
los documentos de Medellín, suscritos por los Obispos de América Latina, en
el capítulo de la Situación Latinoamericana en la Paz, "la insurrección
revolucionaria puede ser legítima en el caso de tiranía evidente y
prolongada y que atente gravemente a los derechos fundamentales de la
persona y damnifique peligrosamente el bien común del país, ya provenga de
una persona, ya de estructuras evidentemente injustas".
A todos mis hermanos nicaragüenses les pido que por su amor a Cristo apoyen
esta lucha del Frente Sandinista, para que el día de la redención de nuestro
pueblo no se siga retrasando. Y a quienes por temor o necesidad aún sirven
al somocismo, especialmente a los oficiales y soldados honestos de la
Guardia Nacional, les digo que aún es tiempo de ponerse del lado de la
justicia, que es el lado de Nuestro Señor.
A los empresarios que no han participado de la corrupción, a los
agricultores decentes, a los profesionales y técnicos que rechazan el caos y
el despotismo representados por Somoza, les digo que para cada uno hay un
puesto de lucha al lado del Frente Sandinista para dignificar a nuestra
patria.
A mis hermanos obreros de las fábricas, los planteles y talleres, a los
artesanos, a los olvidados sin techo ni trabajo de los barrios marginales; a
mis hermanos campesinos, a los cortadores hacinados en los campamentos, a
los macheteros, a los peones, a todos aquellos a quienes se ha robado hasta
la más mísera oportunidad en esta tierra, les digo que es hora de cerrar
filas alrededor del Frente Sandinista, de unir nuestras manos y nuestros
brazos, porque en el resonar del fusil justiciero en nuestras montañas, en
nuestras ciudades y pueblos, está el signo de la redención que se aproxima.
Porque de la rebeldía de todos, de la insurrección que todos llevaremos
adelante resultará la luz y se borraran las tinieblas del somocismo.
Y a mis hermanos combatientes del Frente Sandinista en el Frente Norte
"Carlos Fonseca Amador"; en el Frente Nororiental 'Pablo Ubeda"; en el
Frente Sur "Benjamín Zeledón"; y en sus cuarteles de la resistencia urbana
en nuestras ciudades, les trasmito mi firme convicción de que el día del
triunfo vamos a construirlo con el sacrificio de nuestros héroes caídos que
encarnan la voluntad de lucha de nuestro pueblo; con la dedicación
revolucionaria del pueblo mismo organizado para su lucha, y con el
sacrificio que nosotros estemos dispuestos a hacer desde las trincheras,
unidos alrededor de la Dirección Nacional.
El somocismo es pecado, y librarnos de la opresión es librarnos del pecado.
Y con el fusil en la mano, lleno de fe y lleno de amor por mi pueblo
nicaragüense, he de combatir hasta mi último aliento por el advenimiento del
reino de la justicia en nuestra patria, ese reino de la justicia en nuestra
patria, ese reino de la justicia que el Mesías nos anunció bajo la luz de la
estrella de Belén.
Su hermano en Cristo. PATRIA LIBRE O MORIR
Gaspar García Laviana
Sacerdote Misionero del Sagrado Corazón.
VOLVER A SOBRE GASPAR |
|
TEXTOS DE GASPAR
APARECIDOS EN LA PÁGINA PRINCIPAL
|
CUANDO MUERA
pag. 134
Cuando muera,
No quiero que sollocen
mentiras
Los sanguijuelas del pueblo.
No quiero que me lloren
Los perros que comen rebaños
de gente.
No quiero que sus lágrimas
saladas
Esterilicen mis obras.
Podría pensar el mundo
inocente
Que he sido de ellos.
Y el solo pensarlo me
enferma.
He defendido mi libertad en
la vida,
Pero lo tienen todo
Y también quisieran
Echar sus garras a mis obras
Cuando muera.
No. ¡Que mis obras son del
pueblo!
¡Que se beban
Sus lágrimas amargas! ...
... ...
|
CUANDO MUERA
pag. 136
... Yo sé, yo sé,
Que me tienen en la mira
De sus pistolas,
Por eso labro mis
versos
Con tosco machete,
Mi divisa,
Y escribo a toda prisa,
Por si me alcanza la muerte.
*****
Cuando ganemos la guerra,
No vayáis compungidos a mi
tumba
Con rosas y claveles
Rojos, como mi sangre
derramada.
Os juro que me levantaré
Y os azotaré con ellos.
Solo admitiré violetas
Como mi carne macerada,
Como el dolor de mi madre,
Como el hambre campesina
De mi América campesina.
|
UN DÍA
pag. 147
Cuando ganemos la paz
Escribiré cosas bellas,
Por ahora
Me domina tu infortunio,
Campesino.
Me dominas mansamente
Con la delgadez hambrienta
De tu carne maltratada.
*****
Amigo,
Te darán muerte
Como en los tiempos del
romano Imperio.
Serás triturado como trigo,
Hecho harina para Cristo,
Para el mundo.
Pan verdadero.
Más, no temas.
Será la gran persecución
Que colmará la ira de Dios.
Después vendrá el fin de las
cosas.
|
VOLVER A SOBRE GASPAR
|
|
PALABRAS DE CASALDÁLIGA DEDICADAS A GASPAR:
Gaspar,
sin más testigo
que el amor que ya vives cara
a cara.
Terratenientes eran
los que ahogan tus pobres,
los que ahogan mis gentes.
Y el mismo evangelio que te
ardía en las manos
más que el fusil inhóspito,
amor exasperado, hermano mío:
tus manos bajo el óleo
sangrándote,
llorándote los ojos cielo arriba.
Dime, Gaspar,
¿qué harías si
volvieras?
Y cuida bien de Tola,
cuida de
Nicaragua, todavía en combate.
No dejes que tu sangre se marchite
en el cáliz (rajado) de tu iglesia.
VOLVER A SOBRE GASPAR |
|
GASPAR GARCÍA LAVIANA.
UN CORAZÓN HERIDO.
UN ASTURIANO,
RELIGIOSO MSC.
Gaspar nace el año 1941 en Les Roces,
un pueblo que en aquel entonces pertenecía a la parroquia de El Entrego,
en el municipio de San Martín del Rey Aurelio, en la Cuenca Minera del
Nalón, pero la mayor parte de su infancia la pasaría en Tuilla, un
pueblo eminentemente minero de Langreo, lugar donde se trasladaron a
vivir sus padres.
Muy pronto, 1952, se va a Valladolid
con los religiosos de la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón,
por eso lo de religioso MSC, que, al igual que otras Órdenes o
Congregaciones, captaban muchachos para sus seminarios visitando
parroquias. Se ordena sacerdote en Junio de 1966. Ejerce en Madrid y ya
allí comienza a notarse en él su preocupación por querer vivir un nuevo
estilo de ser sacerdote: un sacerdote cercano a la gente, encarnado en
la realidad social donde habrá de realizar su labor pastoral.
Consecuencia de ello es su decisión de trabajar en una carpintería,
formando así parte de aquel colectivo de la época que se llamó “los
curas obreros”, una importante iniciativa posconciliar nacida dentro de
la Iglesia.
AÑO 1970: MISIONERO EN NICARAGUA.
Después de tres años en Madrid, junto
con Pedro Regalado, compañero que era como hermano, también religioso
Misionero del Sagrado Corazón, deciden irse a Nicaragua. Ya en este
país, el 18 de noviembre de 1970 se les encarga atender las parroquias
de San Juan del Sur, Tola, Buenos Aires y Cárdenas. Allí se encuentran
con la cruda realidad que vivían los campesinos y con “un clero que
estaba con el capital, con el rico, con el poder. Todos los curas vivían
muy bien”, como dice Pedro Regalado en su testimonio sobre Gaspar en el
libro de la RTPA Gaspar, misionero y comandante sandinista,
Asturias, 2008, pags. 107-115, libro que fue hecho a partir de un
documental al que se puede acceder en Internet.
En diciembre de 1977 Gaspar comunica
su decisión de integrarse en la guerrilla del Frente Sandinista que
luchaba con las armas por la liberación de Nicaragua, tanto tiempo bajo
la dictadura de la familia Somoza. Anastasio Somoza, desde su puesto de
Jefe de la Guardia Nacional, único cuerpo armado del país, se hizo con
el poder en el año 1937, deponiendo al presidente democráticamente
elegido Juan Bautista Lacasa. Ya en el año 1934 había mandado asesinar a
Sandino, general que había luchado contra los invasores norteamericanos
y que no había aceptado el pacto alcanzado entre conservadores y
liberales, continuando él la lucha contra los marines del norte. La
familia Somoza se mantendría en el poder hasta el 19 de Julio de 1979,
año del triunfo de la revolución sandinista. Gaspar García Laviana había
muerto en combate el 11 de diciembre de 1978. Su presencia en Nicaragua
había durado ocho años.
LA NICARAGUA DE GASPAR
Pedro Regalado, entrañable compañero
de Gaspar en España y en Nicaragua, en su testimonio anteriormente
citado nos acerca un poco a la dramática situación de la Nicaragua de
aquel momento. Entre el 40% y el 50% de los niños no llegaban a los tres
años. Niñas vendidas a terratenientes que usaban para todo a su
capricho. Éstos con frecuencia también abusaban de las niñas de los
campesinos que trabajaban en sus tierras. Había prostíbulos con niñas
entre 12 y 14 años. Niños llenos de parásitos, mientras el caballo del
señorito era asistido por un veterinario cada seis meses. El dominico
José Ignacio Álvarez Lobo en su testimonio sobre Gaspar en el libro
citado, pág. 117, resume con estas palabras la hiriente situación del
campesinado nicaragüense: “en su mayoría analfabetos, que vivían en la
miseria más absoluta, explotados… No tenían esperanza de ningún tipo”.
El pueblo nicaragüense era un pueblo oprimido, sin libertad, y un pueblo
explotado hasta hacerles vivir en la miseria. Y todo controlado por la
dictadura de la familia Somoza.
CÓMO VIO Y SINTIÓ
GASPAR A NICARAGUA
Para tener una idea somera de la
Nicaragua tal como la vio y sintió Gaspar acudiré a su libro A
corazón abierto, poesías en Nicaragua, editado por E. Nueva Utopía,
Madrid, 2007,
El Perro flaco.
En el pueblo vio desdichas: sacerdotes
elegidos, ácidos corrosivos, enmascarados. Vio moldes mercantiles en
togas de justicia, niños bellos con estómagos hinchados (pág. 14). Vio a
los campesinos con sus ojos humillados, que al mirarlos sus señores los
bajan vencidos (pág. 15). Ve y siente profundamente el hambre del pueblo
que vive en agonía incruenta, amarilla y arrugada, como la piel de las
viejas; hambre que además de matar el cuerpo también va matando el alma
de la gente americana. (pág. 25). Ve y siente la explotación del
campesinado, arado de madera y hierro, que va tirado por el infortunio y
la miseria, abriendo surcos para el señor de la tierra: los frutos de su
trabajo serán para entregarlos a los amos, para ellos sólo serán la
vejez, el sarro y la pobreza (pág.29). Los pobres más pobres era los
campesinos, que por no tener no tenían ni arrestos para enfrentarse a la
situación. Por eso dice Gaspar: “Tu conformidad me cansa y me aflige”.
“Tendido en el suelo, junto a la ribera, moría mi pueblo”. Pero este
pueblo “un día será violento y acallará las bocas embusteras de los que
engañan al pueblo”. Esta esperanza le dará fuerza para entregarse al
servicio de los más pobres entre los pobres.
Uno de los desgarros más profundos en
el alma de Gaspar lo produjo la prostitución forzada de las niñas:
“catorce añitos de edad, dos de puta, cara joven, rasgos viejos, piel
lozana, ojos muertos”, mintiendo su edad por miedo a la rufiana. “Que
sí, que la niña violada lloraba con desconsuelo. Que sí, que en su himen
estaba todo mi pueblo”.
El perro gordo.
Y sobre el pueblo, el perro flaco,
estaba el poder, el perro gordo, que fuerte y despiadado explotaba al
campesinado, que por doquier no sembraba más que violencias de todo
tipo. Los poderosos que planeaban en secreto matanzas de familias,
incluidos niños y ancianos, que acaparaban los mercados y las tierras y
las industrias, que mandaban sus dineros a Estados Unidos o a Suiza. Un
poder muy bien relacionado con los obispos, que también estaban muy a
bien con él. Este poder gritaba contra los de la montaña, los perseguía,
los torturaba y los calumniaba. Este poder eran los ricos, junto con
muchos generales y políticos, “bocas sucias y espíritus porosos,
empapados de pus maloliente” (pág. 64).
Este poder estaba construido y apoyado
en la mentira. Decía que eran demócratas y hacían trampas en las
elecciones, decían que eran cristianos y perseguían a los que iban a
misa, decían que querían la paz y armaban a sus soldados para matar.
Decían que eran justos y encarcelaban al inocente y lo torturaban y se
burlaban de él y lo mataban y echaban su cuerpo a los volcanes. Por la
noche dormían con putas y de día aparecían con sus esposas en los
desfiles y en las inauguraciones y en la iglesia comulgando (pág.63).
Corazón herido.
Le dolía la vida pobre del campesino.
Pobre, no porque no trabajase, sino porque se le esquilmaba el fruto de
su trabajo. Le dolía el hambre de los pobres que producía en ellos
“huesos entubados en pieles sedientas y mortajas prematuras”. Le herían
los ojos humillados de los campesinos y su duro trabajo y sus malas
cosechas. Y también su ignorancia y eterna tristeza, sus plantas
desnudas. “Todo tu yo me hiere campesino, pero sobre todo me hiere tu
impotencia (pág.27-28). El dolor físico de cada uno de los más pobres se
agrandaba en él al juntarse el de todos en su corazón. Y su alma
angustiada no encontraba la calma ni en el rosario, ni en la misa, ni en
el breviario. “Mis angustias las mitigan las escuelas, el bienestar del
campesino, la libertad en las calles y la paz en los caminos” (pág. 77).
LA OPCIÓN DE LA GUERRILLA.
Teología de la encarnación-liberación.
Por aquellos años anteriores y
posteriores al Vaticano II había calado en algunos curas una
espiritualidad evangélica centrada en la imitación del Jesús encarnado y
entregado enteramente al servicio de la salvación, que suponía
liberación de todo egoísmo personal y de la esclavitud a la ley
mantenida por los dirigentes religiosos del judaísmo, sobre todo por los
fariseos. Para sus discípulos Jesús suponía libertad, un nuevo sentido
de la vida, un camino de felicidad y de resurrección y vida eterna en
Dios. Para ello el hijo de Dios se había hecho hombre, se había hecho
Jesús de Nazaret, en todo semejante a nosotros menos en el pecado.
Mantuvo su propuesta a pesar del enfrentamiento a él de todos los
poderes que terminaron decidiendo su muerte.
Gaspar llegó a Nicaragua y conoció
allí a un pueblo sometido y empobrecido, oprimido y explotado. Conoció
una clase dirigente que despiadada vivía a costa sobre todo de los
campesinos. Vivió entre la gente y conoció sus problemas con nombres y
caras concretas. Se identificó con el pueblo e hizo suyos sus problemas.
“Sentí en mi carne tu pobreza como un látigo de fuego” (pág.80). “En la
paz de una noche verdadera sentí, pobre, que era mía tu pobreza (pág.
22). “Nosotros salimos del pueblo y vivimos con él y penamos con él, y
sufrimos con él y el pueblo vive con nosotros y piensa como nosotros y
somos un solo corazón y una sola alma” (pág. 66).
Sólo había un camino.
Gran emprendedor de obras sociales,
creía así poder mitigar algo el sufrimiento de los suyos, pero se da
cuenta de que así no se iba a la raíz del problema. Había que darle un
vuelco a la situación. “Quise apagar tu pobreza con justicia legalista;
al no poder, me convertí en guerrillero” (pág. 80). Recuerda en otros
versos a los perros flacos, a los callejeros, a los que apalean los
amos, a los que hurgan en los basureros, a los que no tienen perreras, a
los que matan los camiones en todas las carreteras, los que no tienen
derecho a educarse en las escuelas, a esos “tú y yo vamos a librarlos,
no lo olvides compañero” (pág. 151). Para eso se hizo guerrillero. Y
para amarrar a los perros gordos, los que devoran comida como cerdos,
los que muerden y matan a la gente. “No lo olvides guerrillero”. Y para
acallar las bocas embusteras de los que engañan al pueblo”.
Noche de niebla.
Quiere cantarle a su pueblo la
victoria y sabe que la guerra es el único camino (pág. 144). Pero para
él la decisión de tomar las armas no está exenta de dudas: “Soy velero
sin destino, perdido en noche de niebla y busco en vano la estrella que
me señale el camino” (pág. 8). Tampoco está convencido de que sea la
mejor de las soluciones: la nubes “de golpe y sin avisar, descargan un
gran aguacero. Así las nubes, así la revolución. Lo hecho es hecho y no
nos gusta. Es todo” (pág. 62).
La vida de guerrillero no le llena,
más bien le cansa: “siento que mi alma busca colores serenos. Ya me
cansa el rojo diario de mi túnica. Ya me pesa en la cabeza el gorro
frigio con la escarapela roja… Siento que mi alma busca colores serenos”
(pág.166-7). Y teme no poder desasirse de lo que para él parece que son
profundas cicatrices: “¿Desarraigaré mi vida de la guerra de guerrilla?”
(pág. 163).
CASI AL FINAL, LA
MUERTE
Terminaba el año cuando caía en
combate y a mediados del siguiente triunfa la revolución sandinista.
Podríamos decir, quizás,: ¡Qué mala suerte! Este es su pensamiento:
“Morir. -¿No es mala suerte? _No es mala suerte, no, no es mala suerte.
Porque creo en la vida de la muerte, el morir para mí no es mala
suerte.” “A morir, a morir, guerrillero, que para subir al cielo, hay
que morir primero”. (pág. 123, 124). Sin embargo, habiendo visto morir a
guerrilleros, y quizás sintiendo que la muerte propia le merodeaba,
ofrecía en sus versos esta reflexión: “¡Qué duro es morir/ sin ver el
triunfo!/ Creo que lo mismo/ sintió Cristo/ y Camilo/ y Ché Guevara”
(pág.130). También expresa su voluntad de que cuando muera no le lloren
los perros gordos que viven de comer al pueblo. Teme que la gente piense
que es uno de ellos. No, él y sus obras son del pueblo. Ni siquiera
vayan compungidos a su tumba con rosas y claveles rojos, cuando se gane
la guerra.
Con respeto y admiración quisiera
poner en su tumba, no flores, que pronto se marchitan, y que además me
queda lejos el lugar sagrado de su entierro. Pondría en manos del
viento, para que allá las lleve, unas palabras suya dichas al
guerrillero muerto. Para ti, Gaspar, con parecida fuerza y sentimiento,
las pongo sobre tu tierra de vida eterna, tan limpias como salieron de
tu pecho, ahora también muerto:
|
GUERRILLERO MUERTO
|
|
La tristeza de tu
suerte,
me ciñe el corazón.
Tú te fuiste con la
muerte
y me dejaste el dolor.
¡Qué
dolor
guerrillero,
compañero,
qué dolor!
|
El día que tú te fuiste
nació la revolución.
Este pueblo que
quisiste
vio tu muerte y
comprendió.
¡Comprendió
guerrillero
compañero,
comprendió!
|
A Gaspar, que vive en el corazón de
mucha gente, de allá y de acá. Su cuerpo lo entregó, por amor, al pueblo
nicaragüense. Es ya tierra de aquella tierra. Su espíritu, que compartió
con los suyos, de allá y de acá, estará ahora y siempre, vivo. Sobre todo
en el corazón de los campesinos.
Pipo Álvarez. 2009
VOLVER A SOBRE GASPAR
|
|
GASPAR GARCÍA LAVIANA,
MÍSTICA Y COMPROMISO
XXXI ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE G.G.L.
Yo creo que la principal razón de la pervivencia a través ya de siglos
de la figura de Jesús de Nazaret y el movimiento religioso por él
iniciado es el haber asumido el grupo de sus íntimos el compromiso de
hacer memoria de su vida y en especial de su Última Cena dando así
origen a la celebración de la Eucaristía, que ha sido siempre el núcleo
mismo de la vida de los cristianos.
Pienso que eso mismo
es lo que se ha de hacer con las grandes personalidades que han surgido
en la historia de los pueblos y con aquellos que, sin llegar a tener un
resplandor universal, sin embargo, para un determinado grupo su vida es
considerada ejemplar en todos o en algunos aspectos de ella.
Para mí es el sentido
principal que tiene este encuentro hoy en el aniversario de la muerte de
Gaspar: hacer memoria, para mantenerlo vivo, de quien algunos
consideramos como ejemplo entrañable de sensibilidad ante el sufrimiento
humano y como ejemplo de sacrificio y entrega radical en la lucha para
la liberación del pueblo, en este caso, nicaragüense, y como ejemplo
también, ¿cómo no decirlo?, de cura-pastor, utilizando la imagen
bíblica, que da la vida por sus ovejas, los campesinos de Tola y San
Juan del Sur.
Y hacemos memoria de
Gaspar no sólo porque nos sentimos orgullosos de él por ser asturiano,
nacido en Les Roces, paisano nuestro, sino, y sobre todo, para intentar,
en alguna medida, imitarlo, asumiendo en nuestra vida alguna de sus
principales sensibilidades, actitudes o comportamientos, lo que, de una
u otra manera, debe situarnos siempre en una postura en favor de los más
débiles de nuestra sociedad. No merecería la pena perder el tiempo en
liturgias vacías en honor de Gaspar, en una exaltación de su persona si
ello no condujese, de la manera que fuere, en favor de un mundo mejor,
más justo, más igualitario, más solidario. Aplaudir la entrega y el
sacrificio de Gaspar y vivir desentendidos del sufrimiento humano,
alienados y entregados al jolgorio de la vida consumista occidental es,
al menos, una incoherencia, pero también podríamos decir que una
hipocresía.
Más que
datos biográficos, que seguramente todos conocéis, lo que quisiera hacer
es revivir su espíritu, o, si queréis, su mística, la fuerza interior
que le condujo hasta esa muerte violenta que nadie hubiera deseado, para
que pudiera luego seguir aportando su buen hacer en la reconstrucción
de la nueva Nicaragua, que no parece haber encontrado los líderes
adecuados para el cambio que necesitaba este país.
Pero aunque la
revolución sandinista no ha logrado aún los objetivos que sus mejores
líderes, como Gaspar, le habían marcado, no se puede decir que su
sacrificio no sirvió para nada. El espíritu de Gaspar sigue vivo en el
corazón de muchos nicaragüenses, está presente como una fuerza que aún
no podemos saber la repercusión que pueda alcanzar. Cuando murió Jesús
de Nazaret parecía que todo había terminado, pero su Espíritu era
demasiado grande para que pudiera ser acallado por el simple hecho de
destruir su cuerpo. Gaspar sigue viviendo, está presente aún hoy en
Nicaragua y puede seguir siempre vivo e influyente, si encuentra
corazones generosos que se dejen captar y arrastrar por el ejemplo de su
atrayente vida, totalmente entregada al servicio de los más pobres de
Nicaragua.
Estoy
totalmente convencido que los aspectos fundamentales de la mística de
Gaspar, o si queréis, aunque es distinto, de su ideología, se concentra
en estas dos palabras: encarnación y liberación. Bueno,
creo que habría que añadir su actitud profética de denuncia del mal.
Era la misma mística que nos movía a algunos curas que teníamos su misma
edad y a seglares de los movimientos obreros de la HOAC y de la JOC, que
fueron bien conocidos por Gaspar y por las gentes de esta Cuenca.
Para nosotros el
ejemplo de vida sacerdotal era y es Jesús de Nazaret. Hoy, en este año
que quisieron llamar “sacerdotal”, la jerarquía eclesiástica nos ha
puesto como modelo a seguir al cura de Ars. Al menos he de decir que me
parece un despropósito. Aunque tenga mucho que imitar, sin lugar a
dudas, no será su modo de estar en el mundo, que por otra parte es muy
distinto al de hoy. El mejor modelo que podemos tener los curas y todos
los cristianos es Cristo. Pero quizás tengan miedo a que imitemos a
Jesús de Nazaret, a que imitemos la radicalidad con que él juzgó el
entramado religioso del judaísmo y sobre todo a sus autoridades y sus
leyes. Las jerarquías no quieren ni radicalidad ni crítica, quieren que
vivamos separados de la gente, distinguiéndonos hasta en el modo de
vestir, para que nos vean distintos, al otro lado del pueblo.
Desde la
perspectiva del cristianismo la mística que teníamos era totalmente
coherente. Jesús de Nazaret era el Verbo encarnado, el Hijo de Dios
hecho hombre. San Pablo diría “en todo igual a nosotros, menos en el
pecado”. Se hizo hombre en concreto entre los pobres, nació en una
familia obrera y en un ambiente rural, como eran todos los pequeños
pueblos de Galilea. El sacerdote tenía que hacer lo que Jesús de
Nazaret, debía “encarnarse” allí donde se le asignara su lugar
pastoral. Y, como había hecho él, lo debía hacer viviendo la misma vida
de la gente sencilla del pueblo. Había que convivir con todos,
participando de sus problemas y en las luchas de cada día. Arrimarse al
poder o al dinero no fue el camino que eligió el Jesús. Como pensábamos
que el cura no iba a ser visto como uno más del pueblo viviendo del
culto y para el culto, enseguida se vio la necesidad de vivir de un
trabajo civil: ello nos identificaría más con la vida de la gente y nos
daría más libertad respecto a los Obispos al vivir del propio sueldo. La
mayor parte de los jerarcas defendían la situación de privilegio que
tenía la Iglesia en tiempos de Franco y no querían curas que les
incordiaran en esa buena relación con el poder que favorecía aquel
nacional-catolicismo que cercenaba todas las libertades. Los curas
obreros son expresión de ese deseo de encarnación de aquellos curas que
veían imprescindible para el anuncio del evangelio que los oyentes los
vieran como alguien de los suyos. Como sabéis, Gaspar ya desde el
principio del ejercicio de su sacerdocio estuvo trabajando en Madrid en
una carpintería. Aquí en la Cuenca hubo unos cuantos curas en la mina.
Me
gustaría aportar, a título de ejemplo, los testimonios de dos personas
de Nicaragua que conocieron a Gaspar donde dicen de él que le llegaron a
considerar como uno más de ellos. En el libro de la RTPA Gaspar,
misionero y comandante sandinista dice Alba Fernández, feligresa de El
Hostial, en San Juan del Sur: “Todos le apreciábamos y teníamos
confianza en él, como si fuera uno de nuestros hijos”, pág. 137. Y
Lillam Reyes dice de él: “Era un hombre que vivió la Palabra de Dios,
que se encarnó en nuestra pobreza, que se hizo uno más entre nosotros,
los sanjuaneños, los nicaragüenses”, pág. 143.
La
actitud crítica de Jesús de Nazaret, siguiendo la postura de
denuncia de los profetas, era un rasgo de su vida que nos impactaba y
los jóvenes curas de aquella época, aquí en España, pensábamos que
debíamos imitarle denunciando la incompatibilidad de la situación
española con la doctrina social de la Iglesia. Jesús denuncia todo lo
que él veía mal en la sociedad en la que vivía, todo lo que no estaba en
consonancia con el Dios del Amor. En aquella sociedad judía teocrática
donde las leyes religiosas regulaban hasta los mínimos detalles toda la
vida de la gente, las autoridades religiosas desempeñaban una papel
decisivo en la vida del pueblo. Jesús ejercerá una crítica radical de
aquel sistema sostenido por estos tres pilares: la ley, el templo y la
autoridad religiosa. Incluso leyendo por encima los evangelios se puede
ver cómo Jesús se enfrenta a los que detentaban el poder religioso, cómo
denuncia unas leyes opresoras y un templo corrompido. Su crítica del
sistema y su modo de vivir al margen de él, hará que enseguida se
granjee la enemistad de los poderosos que creen ver en él un peligro
para la sociedad. Deciden su muerte y no tardan en conseguir que la
autoridad romana lo sentencie a morir crucificado.
A este
Jesús es a quien queríamos imitar algunos curas. Por eso, cuando
llegamos a las parroquias, por una parte, hemos querido vivir una vida
lo más parecida posible a la del pueblo, nos hicimos cercanos a la
gente, más que Sr. Cura, vestido siempre de autoridad, queríamos ser el
amigo de todos. Y por otra parte, al ser conscientes de la situación de
dictadura que había en España, algunos nos hemos puesto al lado de los
que querían y buscaban el cambio democrático y, corriendo riesgos
parecidos a los más comprometidos, manifestamos nuestra disconformidad
con la situación denunciando la situación de pobreza de un sector
importante de gente y la falta de libertad que había en nuestro país,
participando también en los movimientos y actividades de la oposición a
la dictadura. Era evidente la contradicción de la España de Franco con
la Doctrina Social de la Iglesia. La mayor parte de los obispos estaban
de acuerdo con aquel nacional-catolicismo que mantenía a la Iglesia en
una situación de privilegio.
Pues es
esta mística la que hace que Gaspar en Madrid trabaje en una
carpintería, allí el sacerdote quiso ser hombre en un carpintero.
Al llegar a Nicaragua comienza su trabajo pastoral implicándose en una
labor social, imprescindible como signo de identificación con el
evangelio de Jesús de Nazaret, y ejerciendo al mismo tiempo una
crítica radical de la deplorable situación nicaragüense. Cómo vio al
campesinado de sus parroquias y cómo le afectó su situación de pobreza y
los abusos de los poderosos, los ricos y los militares, lo podemos ver
leyendo sus poesías. Vio enseguida que la solución no consistía en
llevar a cabo unas obras sociales que no eran más que parches puestos en
una sociedad enteramente corrompida en la que unos pocos vivían a costa
de los demás. Por una parte estaba la familia Somoza y los títeres que
les ayudaban a sostenerse en el poder, incluida la Guardia Nacional. Y
por la otra el campesinado, pobre y humillado. El perro gordo y el perro
flaco, como dice Gaspar en una de sus poesías.
Otro
factor importante como componente de nuestra mentalidad fueron las ideas
que luego se empezaban a estructurar en la teología de la liberación.
Cuando se hablaba de “salvación” había que implicar a “todo el hombre”.
El mensaje cristiano de salvación no se dirige sólo a lo que se suele
llamar alma en la persona. Es una liberación total, de todas las
esclavitudes, interiores y exteriores, personales y sociales. El Reino
de Dios es el Reino de la santidad y la gracia, pero es también el Reino
de la vida y la verdad, de la justicia, el amor y la paz.
Esta teología destaca
en Jesús su actitud crítica frente a una religión que era la base de la
sociedad y que en absoluto se ocupa de los marginados que en ella hay:
enfermos, lisiados, ciegos…, niños, mujeres en general y viudas en
particular. Las autoridades religiosas se preocupan sobre todo de hacer
que se observe el cúmulo de leyes que regulaban hasta el detalle la vida
de los judíos, leyes que a veces nada tenían que ver con el
comportamiento moral, leyes que eran un agobio para el pueblo que se
veía incapaz de su cumplimiento, por lo que eran despreciados por los
puritanos cumplidores. Jesús propone una religión cuyo eje fundamental
habría de ser el amor, propone un camino de liberación, con sólo una
ley: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Propone una nueva
visión de la religión que se centra en un Dios Padre de todos, de judíos
y gentiles, rompiendo las fronteras nacionalistas del judaísmo, propone
una religión en la que todos somos por igual hijos de Dios, donde no hay
amos y esclavos, donde desaparece toda categoría humana, una religión
que nos ha de conducir a una fraternidad universal.
Gaspar está ya en
Nicaragua el 18 de noviembre de 1970. Unos pocos años antes, 1968, había
habido en Medellín (Colombia) una reunión de obispos latinoamericanos,
cuyas conclusiones se consideran como el nacimiento de la Teología de la
Liberación. Podemos recordar los elementos más importantes de esta
teología, que supone una nueva manera de entender la fe y la vida
cristiana.
Señalaré en primer lugar la opción preferencial por los pobres:
los pobres han de ser la pieza principal en el Reino de Dios: ellos han
de ser el centro de atención de todos los esfuerzos de la Iglesia y
también los protagonistas en el quehacer del Reino de Dios, que hay que
llevar a cabo también en este mundo, haciendo que sea cada vez mejor.
En
lo que se refiere a la espiritualidad, la Teología de la
Liberación dice que ésta se ha de vivir en la oración, en la mística, en
el arte, en la poesía... pero también, y sobre todo, en el testimonio.
Es una espiritualidad que se entiende como fuerza interior en los
creyentes, una espiritualidad que les empuja y les mantiene en la lucha
de la liberación de los pueblos y en el respeto a la naturaleza. Tenemos
que dar cuenta de nuestra fe ante los demás haciéndonos presentes en
medio de la sociedad, haciendo un mundo mejor en todos los niveles de la
vida humana, pero sobre todo participando, junto con todas las mujeres y
hombres de buena voluntad, en el quehacer de la transformación de las
condiciones inhumanas a las que son sometidos los desposeídos de la
sociedad en beneficio de los que detentan el poder económico y político.
Otro elemento distintivo de la Teología de la Liberación es el
compromiso temporal: Es importante rezar, meditar, participar en el
culto, leer la Biblia..., pero es igual de importante el compromiso en
la transformación del mundo en Reino de Dios, haciendo que sean cada vez
más realidad en él la solidaridad, la justicia, la paz, la verdad, la
vida... Esta teología impulsó a muchos a enrolarse en movimientos
políticos, sindicales y ciudadanos que luchaban por la liberación de las
clases populares. Hay que recordar que las dictaduras era la forma de
gobierno que había en unos cuantos países latinoamericanos, tal como
sucedía en Nicaragua. Es de justicia resaltar que, además de las
estrellas más brillantes que han lucido en Latinoamérica y que todos
conocemos, como Gaspar mismo, son muchos los cristianos sin renombre
que, junto con otros militantes, han muerto en el campo de este combate
para cambiar la situación de explotación y opresión en estos lugares.
Y por terminar de
señalar algunas notas más importantes de la T. de la L. decir dos
palabras sobre la denuncia profética: Los cristianos que viven la
Teología y Espiritualidad de la Liberación asumen y hacen suyo el grito
de los pobres, señalan con el dedo a explotadores y opresores, y
defienden los valores del Reino de Dios (la honestidad, el reparto
equitativo de los bienes, el salario justo, la solidaridad con los más
pobres...) tanto en la sociedad como dentro de la Iglesia. Por hacer
esta denuncia profética ya Gaspar, como sabemos, estaba sentenciado a
muerte.
Esta es la religión y
el Dios que Gaspar lleva en su corazón y que predica y vive en
Nicaragua. El Reino de Dios que él predica es el mismo que predicó Jesús
de Nazaret, el Reino de la vida y la verdad, el reino de la justicia el
amor y la paz, es el mismo Reino de Dios, cuyos valores son los
proclamados en las Bienaventuranzas. De aquí la concepción que tiene de
la sociedad, que ve como una colectividad de hermanos fundamentada en el
respeto mutuo, teniendo como referencia todos los derechos humanos.
Creo que para entender
la vida de Gaspar y su decisión de participar en la revolución armada
hay que tener muy en cuenta toda esta mística religiosa que era el alma
misma de su personalidad. Enseguida vio Gaspar que la única solución
posible para cambiar la situación era llevar a cabo un cambio radical,
entendiendo, como otros nicaragüenses, que eso allí sólo era posible
a través de la lucha armada. Por eso decide entrar en ella uniéndose
a FSLN. Murió en el intento de liberar al pueblo nicaragüense de la
opresión somozista y de la explotación a la que sobre todo el
campesinado era sometido. Sucedía eso un 11 de diciembre del año 1978,
hace 31 años. Quisieron acabar con él, pero no pudieron. Gaspar sigue
vivo.
Y nada más. Os
agradezco vuestra atención.
Pipo Álvarez.
En La Hueria a 11 de Diciembre de 2009 en
un acto de homenaje a Gaspar G.L.
VOLVER A SOBRE GASPAR |
|
TESTIMONIO DE
UN AMIGO Y COLEGA
Alfredo Cueto Rodríguez
XXXI ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
GASPAR
La Hueria de Carrocera, 11 –XII- 2.009
(Podemos comenzar con el último saludo de Gaspar, con la
noticia de su muerte y un canto de los Palacagüina dedicado a Gaspar…)
1º- Saludo y agradecimiento. Al mismo tiempo que os
expreso a todos y todas un afectuoso saludo, quiero agradecer en nombre
del “foro Gaspar G. Laviana” la invitación a participar en esta
celebración del XXXI aniversario de la muerte de Gaspar. No podemos
perder a Gaspar en el olvido…
2º- Presentación. Aunque creo que no me conocéis, me
considero muy cercano a vosotros y a todo lo vuestro. Como decimos
nosotros soy de la “partellá”. Me crié en La Braña (Tuilla)… Soy nietu
de Francisco (Corralón) de la Vara; las personas mayores probablemente
le conocisteis… Era “quimerista”… El prau de la Camperona que está
enfrente de casa Rufa era de él… En Cocañín tenía familia (José María y
Lola). Alguna vez estuve en esta parroquia y en la de Cocañin a
funerales y alguna boda. Jugué algún partido de futbol en el campo del
Corbero y alguna partida de bolos en el Pollíu. También visité
santuarios, tan importantes para la zona, como “la Bornaína” y el “pozu
Funeres”. Como podéis comprender, soy de casa, y así me considero, si me
lo permitís… Recuerdo que esta zona siempre se comunicó mucho con la de
de Tuilla por el monte (Braña, Braña del Río, Mudrera, Ceacal…)
3º- Referente a Gaspar puedo decir que teníamos muchas
características o coincidencias comunes:
· Las dos familias están compuestas de cinco
miembros, el matrimonio y tres hermanos, y las dos viven de la mina.
· Las dos tienen una hermana casada con hijos y
dos miembros religiosos; Gaspar y su hermano Silverio, de la misma
orden, fallecido el año pasado; yo y una hermana Hija de la caridad,
directora de la cocina económica de Gijón
· Silverio, el padre de Gaspar, fue minero
vigilante en el pozu Mosquitera; mi padre también minero picador en el
pozu Mosquitera a las órdenes de Silverio. Siempre se llevaron bien.
Recuerdo haberle oído muchas veces a mi padre que Silverio era “un buen
paisano” y que le ayudaba en lo que podía.
· De niños asistíamos a la misma escuela unitaria.
Como éramos dos niños “normales” de aquella época, no recuerdo nada
especial que resaltar. Ni él era mi mejor amigo, ni yo era su mejor
amigo. Sencillamente éramos amigos, como de todos los compañeros y esto
es lo más importante.
· Aunque estudiamos en lugares distintos: Gaspar
en Valladolid y Logroño y yo en Covadonga y Oviedo, nos veíamos en las
vacaciones. El trato era el normal de dos jóvenes seminaristas, sobre
la realidad de cada uno y las vivencias personales… Terminamos la
carrera el mismo año 1.966. Cantamos la 1ª Misa en nuestra parroquia de
Tuilla; él el Domingo, día 26 de de Junio y yo el Miércoles, día 29 de
Junio (fiesta de San Pedro). Yo asistí a la suya y él a la mía…
· El primer destino de Gaspar fue para una
parroquia de Madrid, donde ejerció de “cura obrero” en una carpintería.
Mi primer nombramiento fue para la parroquia de Lada, donde también
ejercí de “cura obrero” en una carpintería.
· En concreto, yo resaltaría de Gaspar su carácter
alegre, optimista, de niño y joven feliz, siempre sonriente y
dialogante, fiel a los amigos, sencillo y muy consciente de sus raíces y
sangre minera, que lleva en las venas y no disimula. Así lo expresa en
su poema “La mina madre”… (Lo podemos leer).
4º- Me voy a sincerar con vosotros, como un verdadero
amigo, manifestándoos algo que yo siento muy profundamente. Con toda
probabilidad pensáis, y no os faltan razones para ello, que la Iglesia
está muy distante de vosotros, “los mineros”… Yo, con profundo
convencimiento, os puedo afirmar, que esto no es totalmente cierto.
Si retrocedemos unos 50 años, en la historia del
movimiento obrero, que la mayoría de nosotros podemos recordar, nos
encontramos con la iglesia en las cuencas mineras, que lucha e incluso
es perseguida con los mismos mineros.
· Recordad que en las parroquias de las cuencas
durante las largas huelgas de los años 60 se abrieron comedores de
apoyo a los huelguistas.
· Algunos curas, que todavía muchos de vosotros
recordáis, estaban muy controlados, e incluso, perseguidos… Se podrían
poner muchos más ejemplos, pero nos alargaríamos demasiado…
· Si nos centramos en Gaspar, que es el referente
de este encuentro, era muy consciente de sus raíces mineras, que
manifestaba y defendía con orgullo.
· Está aquí con nosotros Pipo (José María),
también de familia minera de Boo en Aller. Probablemente le conocéis de
cuando estuvo en la parroquia del Entrego y los problemas que sufrió por
su defensa de los mineros y de los pobres…
· No puedo olvidar a vuestro párroco y mi amigo
José Hermida de Moreda Aller y familia minera.
· Yo soy hijo de minero picador, como os dije
antes, en el pozu Mosquitera de Tuilla, “tierra de peleones”, según
dicen.
Podría citar muchos más curas, pero espero que sean
suficientes estos nuestros testimonios. En nombre de mis compañeros os
puedo afirmar que tenemos muy claros nuestros orígenes, sabemos dónde
están nuestras raíces y sentimos orgullo de ser mineros.
Desde la cuna y siempre desde la necesidad y la
marginación, sufriendo en propia carne los problemas sociales y
laborales de la época, fuimos absorbiendo los valores de especial
sensibilidad minera como: justicia, solidaridad, libertad, igualdad,
honradez, generosidad, valentía, honor, lucha, crecimiento ante las
adversidades…
Las cuencas mineras siempre fueron viveros de vocaciones…
Desde esta perspectiva, creo que puedo afirmar, que la
iglesia está entre vosotros y con vosotros, los mineros… Como veis
siempre me refiero a los mineros; la razón es porque considero, que la
Hueria de Carrocera es un pueblo netamente minero o lo fue en otra
época. (Al cerrar el pozu Venturo, puede que haya cambiado la
situación)…
También es verdad y justo es reconocerlo, que aunque las
Cuencas mineros dieran muchos curas a la iglesia, no todos tienen el
mismo aprecio que nosotros a las raíces y el orgullo de ser mineros…
¿Podremos decir que llevamos sangre minera en las venas?
5º- Gaspar, después de 31 años de su muerte, sigue siendo
un referente (ejemplo), que “engancha”, para todos; para curas y
seglares, para jóvenes, adultos y ancianos… Para mí Gaspar, además de
amigo, vecino, compañero y cura, es un estímulo permanente de
generosidad, honradez, compromiso y valentía.
· Gaspar es luz: Marca el paso, abre camino,
ilumina, ayuda a comprender el Evangelio y a vivirlo en radicalidad.
· Gaspar es sincero y consecuente: No engaña, no
estafa; vivía lo que pensaba y predicaba.
· Gaspar ama a su pueblo: Manifiesta cariñosos
recuerdos de Tuilla y Nicaragua… Cuando la situación era más complicada
en Nicaragua, pasó unos días en Tuilla y se le intentó convencer para
que no volviera a Nicaragua… Fue nulo el intento… Decididamente
contestó: “A la gente no se le puede dejar en la estacada”… “Si estás
con ellos, lo estás para todo y para siempre.” Esto solo lo comprende
el “Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas”; el asalariado, a quien
no pertenecen las ovejas, ve venir el lobo y huye, las abandona.
· Gaspar hombre de fe: Todas sus opciones, obras y
compromisos los realiza como creyente, como cura y miembro de la
Iglesia… De esto me parece que os hablará Pipo…
6º- Gaspar vive:
1. En el corazón y recuerdo permanente de su familia
que sufrió su trágica muerte en el silencio de su soledad e intimidad,
intentando comprender su heroica generosidad… Nunca le olvidará…
2. En el recuerdo de muchos amigos de Tuilla y de la
geografía universal… En la memoria de multitud de gente pobre y sencilla
que se beneficiaron de su gran amor, que lo siguen queriendo y lo asumen
como modelo de auténtico compromiso cristiano. (Estos son los que mejor
conocen a Gaspar).
3. En la encomiable obra social iniciada por él en
Nicaragua y que sigue creciendo con el fuerte impulso que le trasmite LA
ASOCIACIÓN DE MUJERES BAHÍA DE SAN JUAN DEL SUR – RIVAS – NICARAGUA. En
mi parroquia, en Avilés, estamos apoyando esta Asociación en solidaridad
con Gaspar y el pueblo Nicaragüense.
4. En su abundante y cualificada obra literaria, que
nos puede conducir a su mundo interior, a sus vivencias, al exigente
compromiso de su fe, a sus luchas internas, a sus humanos, nobles y
generosos sentimientos.
5. Finalmente, Gaspar vive y es fuerza, luz, camino y
estímulo para la iglesia de los pobres.
No dejemos morir a Gaspar en el olvido.
Profundicemos en el conocimiento de Gaspar por sus
escritos y los libros publicados sobre él.
Es mi compromiso: “Mientras yo viva, Gaspar no morirá”.
“MÁS QUE REZAR POR GASPAR, PIENSO QUE DEBEMOS REZAR A
GASPAR.”
VOLVER A SOBRE GASPAR |
|
LA MINA MADRE
Estos versos se los dedica Gaspar
a
Mario, cura entonces de Tuilla
y
amigo suyo. Ya difunto.
|
|
Madre,
es negra tu cara
de mina,
es negra tu sima
con alma
salvaje.
Madre
son negras las
piedras
que engendras,
son negros los
hombres
que pares. |
Madre
es pura tu candura
minera,
es pura tu lucha
obrera,
de clase.
Madre,
son puras tus duras
tareas,
son puras las guerras
que haces |
VOLVER A SOBRE GASPAR
|
|