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SOBRE GASPAR
PRIVADO

FORO "GASPAR GARCÍA LAVIANA"

SOBRE GASPAR

Intentaremos que esta página sirva para conocer a Gaspar, su compromiso de fe en aquel mundo nicaragüense maltratado y malherido por quienes oprimían y explotaban al pueblo.

LIBROS CON TEXTOS SUYOS:

A corazón abierto. Poesías en Nicaragua. Ed. Nueva Utopía. Madrid 2007.

LIBROS SOBRE GASPAR:

Gaspar, misionero y comandante sandinista. Testimonios de compañeros y amigos en el 30º aniversario de su muerte. RTPA del Principado de Asturias. Asturias 2008. Conlleva un DVD ambientado en los distintos lugares donde vivió Gaspar en España y Nicaragua.

ARTÍCULOS SOBRE GASPAR

Corazón herido. Pipo Álvarez. Artículo para el Portfolio 2009 de Vegadeo.

XXXI ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE GASPAR. Alfredo Cueto en la Hueria de Carrocera. S.M.R.A.

MÍSTICA Y COMPROMISO. XXXI ANIVERSARIO. Pipo Álvarez. En La Hueria de Carrocera. S.M.R.A.

 

 

GALERÍA ABIERTA DE FOTOGRAFÍAS DE GASPAR O RELACIONADAS CON ÉL

    1        2        3        4        5        6  

 

 

No juzgues mis versos,

amigo,

que vives lejos de América.

 

Me das miedo,

criticón de mesa buena.

 

Tú y tus calles asfaltadas

y tu carro a la puerta

nunca han vivido conmigo.

 

¡No te importan mis ideas!

 

 

 

TEXTOS DE GASPAR

 

 

CARTA DE DESPEDIDA antes de entrar en la guerrilla del FSLN.

 

TEXTOS APARECIDOS EN LA PÁGINA PRINCIPAL.

 

LA MINA MADRE

 

 

CARTA DE DESPEDIDA DE GASPAR ANTES DE ENTRAR EN  LA GUERRILLA DEL FSLN

 

En la Natividad del Señor, 25 de diciembre de 1977.

 

Algún lugar de Nicaragua.



Hermanos nicaragüenses:


En estas fiestas de Navidad, cuando celebramos el nacimiento de Jesús, Nuestro Señor y Salvador, que vino al mundo para anunciarnos el reino de la justicia, he decidido dirigirme a ustedes, como mis hermanos en Cristo que son, para participarles mi resolución de pasar a la lucha clandestina como soldado del Señor y como soldado del Frente Sandinista de Liberación Nacional.


Vine a Nicaragua desde España, mi tierra natal, a ejercer el sacerdocio como misionero del Sagrado Corazón, hará de eso ya nueve años. Me entregué con pasión a mi labor de apostolado y pronto fui descubriendo que el hambre y sed de justicia del pueblo oprimido y humillado al que yo he servido como sacerdote, reclamaba más que el consuelo de las palabras el consuelo de la acción.


Como nicaragüense adoptivo que soy, como sacerdote, he visto en carne viva las heridas de mi pueblo; he visto la explotación inicua del campesino, aplastado bajo la bota de los terratenientes protegidos por la Guardia Nacional, instrumento de injusticia y represión; he visto como unos pocos se enriquecen obscenamente a la sombra de la dictadura somocista; he sido testigo del inmundo tráfico carnal a que se somete a las jóvenes humildes, entregadas a la prostitución por los poderosos; y he tocado con mis manos la vileza, el escarnio, el engaño, el latrocinio representado por el dominio de la familia Somoza en el poder.


La corrupción, la represión inmisericorde, han estado sordas a las palabras y seguirán estando sordas, mientras mi pueblo gime en la noche cerrada de las bayonetas y mis hermanos padecen tortura y cárcel por reclamar lo que es suyo: un país libre y justo, del que el robo y el asesinato desaparezcan para siempre.


Y como nuestros jóvenes honestos, los mejores hijos de Nicaragua están en guerra contra la tiranía opresora, yo he resuelto sumarme como el más humilde de los soldados del Frente Sandinista a esa guerra. Porque es una guerra justa, una guerra que los sagrados evangelios dan como buena, y que en mi conciencia de cristiano es buena, porque representa la lucha contra un estado de cosas que es odioso al Señor, Nuestro Dios. Y porque como señalan los documentos de Medellín, suscritos por los Obispos de América Latina, en el capítulo de la Situación Latinoamericana en la Paz, "la insurrección revolucionaria puede ser legítima en el caso de tiranía evidente y prolongada y que atente gravemente a los derechos fundamentales de la persona y damnifique peligrosamente el bien común del país, ya provenga de una persona, ya de estructuras evidentemente injustas".


A todos mis hermanos nicaragüenses les pido que por su amor a Cristo apoyen esta lucha del Frente Sandinista, para que el día de la redención de nuestro pueblo no se siga retrasando. Y a quienes por temor o necesidad aún sirven al somocismo, especialmente a los oficiales y soldados honestos de la Guardia Nacional, les digo que aún es tiempo de ponerse del lado de la justicia, que es el lado de Nuestro Señor.


A los empresarios que no han participado de la corrupción, a los agricultores decentes, a los profesionales y técnicos que rechazan el caos y el despotismo representados por Somoza, les digo que para cada uno hay un puesto de lucha al lado del Frente Sandinista para dignificar a nuestra patria.


A mis hermanos obreros de las fábricas, los planteles y talleres, a los artesanos, a los olvidados sin techo ni trabajo de los barrios marginales; a mis hermanos campesinos, a los cortadores hacinados en los campamentos, a los macheteros, a los peones, a todos aquellos a quienes se ha robado hasta la más mísera oportunidad en esta tierra, les digo que es hora de cerrar filas alrededor del Frente Sandinista, de unir nuestras manos y nuestros brazos, porque en el resonar del fusil justiciero en nuestras montañas, en nuestras ciudades y pueblos, está el signo de la redención que se aproxima. Porque de la rebeldía de todos, de la insurrección que todos llevaremos adelante resultará la luz y se borraran las tinieblas del somocismo.


Y a mis hermanos combatientes del Frente Sandinista en el Frente Norte "Carlos Fonseca Amador"; en el Frente Nororiental 'Pablo Ubeda"; en el Frente Sur "Benjamín Zeledón"; y en sus cuarteles de la resistencia urbana en nuestras ciudades, les trasmito mi firme convicción de que el día del triunfo vamos a construirlo con el sacrificio de nuestros héroes caídos que encarnan la voluntad de lucha de nuestro pueblo; con la dedicación revolucionaria del pueblo mismo organizado para su lucha, y con el sacrificio que nosotros estemos dispuestos a hacer desde las trincheras, unidos alrededor de la Dirección Nacional.


El somocismo es pecado, y librarnos de la opresión es librarnos del pecado. Y con el fusil en la mano, lleno de fe y lleno de amor por mi pueblo nicaragüense, he de combatir hasta mi último aliento por el advenimiento del reino de la justicia en nuestra patria, ese reino de la justicia en nuestra patria, ese reino de la justicia que el Mesías nos anunció bajo la luz de la estrella de Belén.



Su hermano en Cristo. PATRIA LIBRE O MORIR

Gaspar García Laviana

Sacerdote Misionero del Sagrado Corazón.

 

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TEXTOS DE GASPAR APARECIDOS EN LA PÁGINA PRINCIPAL

 

CUANDO MUERA pag. 134

 Cuando muera,

No quiero que sollocen mentiras

Los sanguijuelas del pueblo.

 

No quiero que me lloren

Los perros que comen rebaños de gente.

No quiero que sus lágrimas saladas

Esterilicen mis obras.

 

Podría pensar el mundo inocente

Que he sido de ellos.

Y el solo pensarlo me enferma.

 

He defendido mi libertad en la vida,

Pero lo tienen todo

Y también quisieran

Echar sus garras a mis obras

Cuando muera.

 

No. ¡Que mis obras son del pueblo!

¡Que se beban

Sus lágrimas amargas! ...   ...   ...

 CUANDO MUERA pag. 136

...  Yo sé, yo sé,

Que me tienen en la mira

De  sus pistolas,

Por  eso labro mis versos

Con tosco machete,

Mi divisa,

Y escribo a toda prisa,

Por si me alcanza la muerte.

   

*****

 

Cuando ganemos la guerra,

No vayáis compungidos a mi tumba

Con rosas y claveles

Rojos, como mi sangre derramada.

 

Os juro que me levantaré

Y os azotaré con ellos.

 

Solo admitiré violetas

Como mi carne macerada,

Como el dolor de mi madre,

Como el hambre campesina

De mi América campesina.

 

 

UN DÍA pag. 147

Cuando ganemos la paz

Escribiré cosas bellas,

Por ahora

Me domina tu infortunio,

Campesino.

Me dominas mansamente

Con la delgadez hambrienta

De tu carne maltratada.

 

*****

 

Amigo,

Te darán muerte

Como en los tiempos del romano Imperio.

Serás triturado como trigo,

Hecho harina para Cristo,

Para el mundo.

Pan verdadero.

Más, no temas.

Será la gran persecución

Que colmará la ira de Dios.

Después vendrá el fin de las cosas.

 

 

 

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PALABRAS DE CASALDÁLIGA DEDICADAS A GASPAR:

 

Gaspar,

sin más testigo

que el amor que ya vives cara a cara.

Terratenientes eran

los que ahogan tus pobres, los que ahogan mis gentes.

Y el mismo evangelio que te ardía en las manos

más que el fusil inhóspito,

amor exasperado, hermano mío:

tus manos bajo el óleo

sangrándote,

llorándote los ojos cielo arriba.

 

Dime, Gaspar,

¿qué harías si volvieras?

 

Y cuida bien de Tola,

cuida de Nicaragua, todavía en combate.

No dejes que tu sangre se marchite

en el cáliz (rajado) de tu iglesia.

 

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GASPAR GARCÍA LAVIANA.

UN CORAZÓN HERIDO.

 

UN ASTURIANO, RELIGIOSO MSC.

Gaspar nace el año 1941 en Les Roces, un pueblo que en aquel entonces pertenecía a la parroquia de El Entrego, en el municipio de San Martín del Rey Aurelio, en la Cuenca Minera del Nalón, pero la mayor parte de su infancia la pasaría en Tuilla, un pueblo eminentemente minero de Langreo, lugar donde se trasladaron a vivir sus padres.

Muy pronto, 1952, se va a Valladolid con los religiosos de la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón, por eso lo de religioso MSC, que, al igual que otras Órdenes o Congregaciones, captaban muchachos para sus seminarios visitando parroquias. Se ordena sacerdote en Junio de 1966. Ejerce en Madrid y ya allí comienza a notarse en él su preocupación por querer vivir un nuevo estilo de ser sacerdote: un sacerdote cercano a la gente, encarnado en la realidad social donde habrá de realizar su labor pastoral. Consecuencia de ello es su decisión de  trabajar en una carpintería, formando así parte de aquel colectivo de la época que se llamó “los curas obreros”, una importante iniciativa posconciliar nacida dentro de la Iglesia.

 

 AÑO 1970: MISIONERO EN NICARAGUA.

Después de tres años en Madrid, junto con Pedro Regalado, compañero que era como hermano, también religioso Misionero del Sagrado Corazón, deciden irse a Nicaragua. Ya en este país, el 18 de noviembre de 1970 se les encarga atender las parroquias de San Juan del Sur, Tola, Buenos Aires y Cárdenas. Allí se encuentran con la cruda realidad que vivían los campesinos y con “un clero que estaba con el capital, con el rico, con el poder. Todos los curas vivían muy bien”, como dice Pedro Regalado en su testimonio sobre Gaspar en el libro de la RTPA Gaspar, misionero y comandante sandinista, Asturias, 2008, pags. 107-115, libro que fue hecho a partir de un documental al que se puede acceder en Internet.

En diciembre de 1977 Gaspar comunica su decisión de integrarse en la guerrilla del Frente Sandinista que luchaba con las armas por la liberación de Nicaragua, tanto tiempo bajo la dictadura de la familia Somoza. Anastasio Somoza, desde su puesto de Jefe de la Guardia Nacional, único cuerpo armado del país, se hizo con el poder en el año 1937, deponiendo al presidente democráticamente elegido Juan Bautista Lacasa. Ya en el año 1934 había mandado asesinar a Sandino, general que había luchado contra los invasores norteamericanos y que no había aceptado el pacto alcanzado entre conservadores y liberales, continuando él la lucha contra los marines del norte. La familia Somoza se mantendría en el poder hasta el 19 de Julio de 1979, año del triunfo de la revolución sandinista. Gaspar García Laviana había muerto en combate el 11 de diciembre de 1978. Su presencia en Nicaragua había durado ocho años.

 

LA NICARAGUA DE GASPAR

Pedro Regalado, entrañable compañero de Gaspar en España y en Nicaragua, en su testimonio anteriormente citado nos acerca un poco a la dramática situación de la Nicaragua de aquel momento. Entre el 40% y el 50% de los niños no llegaban a los tres años. Niñas vendidas a terratenientes que usaban para todo a su capricho. Éstos con frecuencia también abusaban de las niñas de los campesinos que trabajaban en sus tierras. Había prostíbulos con niñas entre 12 y 14 años. Niños llenos de parásitos, mientras el caballo del señorito era asistido por un veterinario cada seis meses. El dominico José Ignacio Álvarez Lobo en su testimonio sobre Gaspar en el libro citado, pág. 117, resume con estas palabras la hiriente situación del campesinado nicaragüense: “en su mayoría analfabetos, que vivían en la miseria más absoluta, explotados… No tenían esperanza de ningún tipo”. El pueblo nicaragüense era un pueblo oprimido, sin libertad, y un pueblo explotado hasta hacerles vivir en la miseria. Y todo controlado por la dictadura de la familia Somoza.

 

CÓMO VIO Y SINTIÓ GASPAR A NICARAGUA

Para tener una idea somera de la Nicaragua tal como la vio y sintió Gaspar acudiré a su libro A corazón abierto, poesías en Nicaragua, editado por E. Nueva Utopía, Madrid, 2007,

 

El Perro flaco.

En el pueblo vio desdichas: sacerdotes elegidos, ácidos corrosivos, enmascarados. Vio moldes mercantiles en togas de justicia, niños bellos con estómagos hinchados (pág. 14). Vio a los campesinos con sus ojos humillados, que al mirarlos sus señores los bajan vencidos (pág. 15). Ve y siente profundamente el hambre del pueblo que vive en agonía incruenta, amarilla y arrugada, como la piel de las viejas; hambre que además de matar el cuerpo también va matando el alma de la gente americana. (pág. 25). Ve y siente la explotación del campesinado, arado de madera y hierro, que va tirado por el infortunio y la miseria, abriendo surcos para el señor de la tierra: los frutos de su trabajo serán para entregarlos a los amos, para ellos sólo serán la vejez, el sarro y la pobreza (pág.29). Los pobres más pobres era los campesinos, que por no tener no tenían ni arrestos para enfrentarse a la situación. Por eso dice Gaspar: “Tu conformidad me cansa y me aflige”. “Tendido en el suelo, junto a la ribera, moría mi pueblo”. Pero este pueblo “un día será violento y acallará las bocas embusteras de los que engañan al pueblo”. Esta esperanza le dará fuerza para entregarse al servicio de los más pobres entre los pobres.

Uno de los desgarros más profundos en el alma de Gaspar lo produjo la prostitución forzada de las niñas: “catorce añitos de edad, dos de puta, cara joven, rasgos viejos, piel lozana, ojos muertos”, mintiendo su edad por miedo a la rufiana. “Que sí, que la niña violada lloraba con desconsuelo. Que sí, que en su himen estaba todo mi pueblo”.

 

El perro gordo.

Y sobre el pueblo, el perro flaco, estaba el poder, el perro gordo, que fuerte y despiadado explotaba al campesinado, que por doquier no sembraba más que violencias de todo tipo. Los poderosos que planeaban en secreto matanzas de familias, incluidos niños y ancianos, que acaparaban los mercados y las tierras y las industrias, que mandaban sus dineros a Estados Unidos o a Suiza. Un poder muy bien relacionado con los obispos, que también estaban muy a bien con él. Este poder gritaba contra los de la montaña, los perseguía, los torturaba y los calumniaba. Este poder eran los ricos, junto con muchos generales y políticos, “bocas sucias y espíritus porosos, empapados de pus maloliente” (pág. 64).

Este poder estaba construido y apoyado en la mentira. Decía que eran demócratas y hacían trampas en las elecciones, decían que eran cristianos y perseguían a los que iban a misa, decían que querían la paz y armaban a sus soldados para matar. Decían que eran justos y encarcelaban al inocente y lo torturaban y se burlaban de él y lo mataban y echaban su cuerpo a los volcanes. Por la noche dormían con putas y de día aparecían con sus esposas en los desfiles y en las inauguraciones y en la iglesia comulgando (pág.63).

 

Corazón herido.

Le dolía la vida pobre del campesino. Pobre, no porque no trabajase, sino porque se le esquilmaba el fruto de su trabajo. Le dolía el hambre de los pobres que producía en ellos “huesos entubados en pieles sedientas y mortajas prematuras”. Le herían los ojos humillados de los campesinos y su duro trabajo y sus malas cosechas. Y también su ignorancia y eterna tristeza, sus plantas desnudas. “Todo tu yo me hiere campesino, pero sobre todo me hiere tu impotencia (pág.27-28). El dolor físico de cada uno de los más pobres se agrandaba en él al juntarse el de todos en su corazón. Y su alma angustiada no encontraba la calma ni en el rosario, ni en la misa, ni en el breviario. “Mis angustias las mitigan las escuelas, el bienestar del campesino, la libertad en las calles y la paz en los caminos” (pág. 77).

 

LA OPCIÓN DE LA GUERRILLA.

Teología de la encarnación-liberación.

Por aquellos años anteriores y posteriores al Vaticano II había calado en algunos curas una espiritualidad evangélica centrada en la imitación del Jesús encarnado y entregado enteramente al servicio de la salvación, que suponía liberación de todo egoísmo personal y de la esclavitud a la ley mantenida por los dirigentes religiosos del judaísmo, sobre todo por los fariseos. Para sus discípulos Jesús suponía libertad, un nuevo sentido de la vida, un camino de felicidad y de resurrección y vida eterna en Dios. Para ello el hijo de Dios se había hecho hombre, se había hecho Jesús de Nazaret, en todo semejante a nosotros menos en el pecado. Mantuvo su propuesta a pesar del enfrentamiento a él de todos los poderes que terminaron decidiendo su muerte.

Gaspar llegó a Nicaragua y conoció allí a un pueblo sometido y empobrecido, oprimido y explotado. Conoció una clase dirigente que despiadada vivía a costa sobre todo de los campesinos. Vivió entre la gente y conoció sus problemas con nombres y caras concretas. Se identificó con el pueblo e hizo suyos sus problemas. “Sentí en mi carne tu pobreza como un látigo de fuego” (pág.80). “En la paz de una noche verdadera sentí, pobre, que era mía tu pobreza (pág. 22). “Nosotros salimos del pueblo y vivimos con él y penamos con él, y sufrimos con él y el pueblo vive con nosotros y piensa como nosotros y somos un solo corazón y una sola alma” (pág. 66).

 

Sólo había un camino.

Gran emprendedor de obras sociales, creía así poder mitigar algo el sufrimiento de los suyos, pero se da cuenta de que así no se iba a la raíz del problema. Había que darle un vuelco a la situación. “Quise apagar tu pobreza con justicia legalista; al no poder, me convertí en guerrillero” (pág. 80). Recuerda en otros versos a los perros flacos, a los callejeros, a los que apalean los amos, a los que hurgan en los basureros, a los que no tienen perreras, a los que matan los camiones en todas las carreteras, los que no tienen derecho a educarse en las escuelas, a esos “tú y yo vamos a librarlos, no lo olvides compañero” (pág. 151). Para eso se hizo guerrillero. Y para amarrar a los perros gordos, los que devoran comida como cerdos, los que muerden y matan a la gente. “No lo olvides guerrillero”. Y para acallar las bocas embusteras de los que engañan al pueblo”.

 

Noche de niebla.

Quiere cantarle a su pueblo la victoria y sabe que la guerra es el único camino (pág. 144). Pero para él la decisión de tomar las armas no está exenta de dudas: “Soy velero sin destino, perdido en noche de niebla y busco en vano la estrella que me señale el camino” (pág. 8). Tampoco está convencido de que sea la mejor de las soluciones: la nubes “de golpe y sin avisar, descargan un gran aguacero. Así las nubes, así la revolución. Lo hecho es hecho y no nos gusta. Es todo” (pág. 62).

La vida de guerrillero no le llena, más bien le cansa: “siento que mi alma busca colores serenos. Ya me cansa el rojo diario de mi túnica. Ya me pesa en la cabeza el gorro frigio con la escarapela roja… Siento que mi alma busca colores serenos” (pág.166-7). Y teme no poder desasirse de lo que para él parece que son profundas cicatrices: “¿Desarraigaré mi vida de la guerra de guerrilla?” (pág. 163).

 

CASI AL FINAL, LA MUERTE

Terminaba el año cuando caía en combate y a mediados del siguiente triunfa la revolución sandinista. Podríamos decir, quizás,: ¡Qué mala suerte! Este es su pensamiento: “Morir. -¿No es mala suerte? _No es mala suerte, no, no es mala suerte. Porque creo en la vida de la muerte, el morir para mí no es mala suerte.” “A morir, a morir, guerrillero, que para subir al cielo, hay que morir primero”. (pág. 123, 124). Sin embargo, habiendo visto morir a guerrilleros, y quizás sintiendo que la muerte propia le merodeaba, ofrecía en sus versos esta reflexión: “¡Qué duro es morir/ sin ver el triunfo!/ Creo que lo mismo/ sintió Cristo/ y Camilo/ y Ché Guevara” (pág.130). También expresa su voluntad de que cuando muera no le lloren los perros gordos que viven de comer al pueblo. Teme que la gente piense que es uno de ellos. No, él y sus obras son del pueblo. Ni siquiera vayan compungidos a su tumba con rosas y claveles rojos, cuando se gane la guerra.

Con respeto y admiración quisiera poner en su tumba, no flores, que pronto se marchitan, y que además me queda lejos el lugar sagrado de su entierro. Pondría en manos del viento, para que allá las lleve, unas palabras suya dichas al guerrillero muerto. Para ti, Gaspar, con parecida fuerza y sentimiento, las pongo sobre tu tierra de vida eterna, tan limpias como salieron de tu pecho, ahora también muerto:

 

GUERRILLERO MUERTO

La tristeza de tu suerte,

me ciñe el corazón.

Tú te fuiste con la muerte

y me dejaste el dolor.

 

¡Qué dolor

guerrillero,

compañero,

qué dolor!

 

El día que tú te fuiste

nació la revolución.

Este pueblo que quisiste

vio tu muerte y comprendió.

 

¡Comprendió

guerrillero

compañero,

comprendió!

 

 

 

A Gaspar, que vive en el corazón de mucha gente, de allá y de acá. Su cuerpo lo entregó, por amor, al pueblo nicaragüense. Es ya tierra de aquella tierra. Su espíritu, que compartió con los suyos, de allá y de acá, estará ahora y siempre, vivo. Sobre todo en el corazón de los campesinos.

Pipo Álvarez. 2009

 

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GASPAR GARCÍA LAVIANA, MÍSTICA Y COMPROMISO

 

XXXI ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE G.G.L.

 

       Yo creo que la principal razón de la pervivencia a través ya de siglos de la figura de Jesús de Nazaret y el movimiento religioso por él iniciado es el haber asumido el grupo de sus íntimos el compromiso de hacer memoria de su vida y en especial de su Última Cena dando así origen a la celebración de la Eucaristía, que ha sido siempre el núcleo mismo de la vida de los cristianos.

 

Pienso que eso mismo es lo que se ha de hacer con las grandes personalidades que han surgido en la historia de los pueblos y con aquellos que, sin llegar a tener un resplandor universal, sin embargo, para un determinado grupo su vida es considerada ejemplar en todos o en algunos aspectos de ella.

 

Para mí es el sentido principal que tiene este encuentro hoy en el aniversario de la muerte de Gaspar: hacer memoria, para mantenerlo vivo, de quien algunos consideramos como ejemplo entrañable de sensibilidad ante el sufrimiento humano y como ejemplo de sacrificio y entrega radical en la lucha para la liberación del pueblo,  en este caso, nicaragüense, y como ejemplo también, ¿cómo no decirlo?, de cura-pastor, utilizando la imagen bíblica, que da la vida por sus ovejas, los campesinos de Tola y San Juan del Sur.

 

Y hacemos memoria de Gaspar no sólo porque nos sentimos orgullosos de él por ser asturiano, nacido en Les Roces, paisano nuestro, sino, y sobre todo, para intentar, en alguna medida, imitarlo, asumiendo en nuestra vida alguna de sus principales sensibilidades, actitudes o comportamientos, lo que, de una u otra manera, debe situarnos siempre en una postura en favor de los más débiles de nuestra sociedad. No merecería la pena perder el tiempo en liturgias vacías en honor de Gaspar, en una exaltación de su persona si ello no condujese, de la manera que fuere, en favor de un mundo mejor, más justo, más igualitario, más solidario.  Aplaudir la entrega y el sacrificio de Gaspar y vivir desentendidos del sufrimiento humano, alienados y entregados al jolgorio de la vida consumista occidental es, al menos, una incoherencia, pero también podríamos decir que una hipocresía.

 

            Más que datos biográficos, que seguramente todos conocéis, lo que quisiera hacer es revivir su espíritu, o, si queréis, su mística, la fuerza interior que le condujo hasta esa muerte violenta que nadie hubiera deseado, para que pudiera luego seguir  aportando su buen hacer en la reconstrucción de la nueva Nicaragua, que no parece haber encontrado los líderes adecuados para el cambio que necesitaba este país.

 

Pero aunque la revolución sandinista no ha logrado aún los objetivos que sus mejores líderes, como Gaspar, le habían marcado, no se puede decir que su sacrificio no sirvió para nada. El espíritu de Gaspar sigue vivo en el corazón de muchos nicaragüenses, está presente como una fuerza que aún no podemos saber la repercusión que pueda alcanzar. Cuando murió Jesús de Nazaret parecía que todo había terminado, pero su Espíritu era demasiado grande para que pudiera ser acallado por el simple hecho de destruir su cuerpo. Gaspar sigue viviendo, está presente aún hoy en Nicaragua y puede seguir siempre vivo e influyente, si encuentra corazones generosos que se dejen captar y arrastrar por el ejemplo de su atrayente vida, totalmente entregada al servicio de los más pobres de Nicaragua.

 

            Estoy totalmente convencido que los aspectos fundamentales de la mística de Gaspar, o si queréis, aunque es distinto, de su ideología, se concentra en estas dos palabras: encarnación y liberación. Bueno, creo que habría que añadir su actitud profética de denuncia del mal. Era la misma mística que nos movía a algunos curas que teníamos su misma edad y a seglares de los movimientos obreros de la HOAC y de la JOC, que fueron bien conocidos por Gaspar y por las gentes de esta Cuenca.

 

Para nosotros el ejemplo de vida sacerdotal era y es Jesús de Nazaret. Hoy, en este año que quisieron llamar “sacerdotal”, la jerarquía eclesiástica nos ha puesto como modelo a seguir al cura de Ars. Al menos he de decir que me parece un despropósito. Aunque tenga mucho que imitar, sin lugar a dudas, no será su modo de estar en el mundo, que por otra parte es muy distinto al de hoy. El mejor modelo que podemos tener los curas y todos los cristianos es Cristo. Pero quizás tengan miedo a que imitemos a Jesús de Nazaret, a que imitemos la radicalidad con que él juzgó el entramado religioso del judaísmo y sobre todo a sus autoridades y sus leyes. Las jerarquías no quieren ni radicalidad ni crítica, quieren que vivamos separados de la gente, distinguiéndonos hasta en el modo de vestir, para que nos vean distintos, al otro lado del pueblo.

 

            Desde la perspectiva del cristianismo la mística que teníamos era totalmente coherente. Jesús de Nazaret era el Verbo encarnado, el Hijo de Dios hecho hombre. San Pablo diría “en todo igual a nosotros, menos en el pecado”. Se hizo hombre en concreto entre los pobres, nació en una familia obrera y en un ambiente rural, como eran todos los pequeños pueblos de Galilea. El sacerdote tenía que hacer lo que Jesús de Nazaret, debía “encarnarse” allí donde se le asignara su lugar pastoral. Y, como había hecho él, lo debía hacer viviendo la misma vida de la gente sencilla del pueblo. Había que convivir con todos, participando de sus problemas y en las luchas de cada día. Arrimarse al poder o al dinero no fue el camino que eligió el Jesús. Como pensábamos que el cura no iba a ser visto como uno más del pueblo viviendo del culto y para el culto, enseguida se vio la necesidad de vivir de un trabajo civil: ello nos identificaría más con la vida de la gente y nos daría más libertad respecto a los Obispos al vivir del propio sueldo. La mayor parte de los jerarcas defendían la situación de privilegio que tenía la Iglesia en tiempos de Franco y no querían curas que les incordiaran en esa buena relación con el poder que favorecía aquel nacional-catolicismo que cercenaba todas las libertades. Los curas obreros son expresión de ese deseo de encarnación de aquellos curas que veían imprescindible para el anuncio del evangelio que los oyentes los vieran como alguien de los suyos. Como sabéis, Gaspar ya desde el principio del ejercicio de su sacerdocio estuvo trabajando en Madrid en una carpintería. Aquí en la Cuenca hubo unos cuantos curas en la mina.

 

            Me gustaría aportar, a título de ejemplo, los testimonios de dos personas de Nicaragua que conocieron a Gaspar donde dicen de él que le llegaron a considerar como uno más de ellos. En el libro de la RTPA Gaspar, misionero y comandante sandinista dice Alba Fernández, feligresa de El Hostial, en San Juan del Sur: “Todos le apreciábamos y teníamos confianza en él, como si fuera uno de nuestros hijos”, pág. 137. Y Lillam Reyes dice de él: “Era un hombre que vivió la Palabra de Dios, que se encarnó en nuestra pobreza, que se hizo uno más entre nosotros, los sanjuaneños, los nicaragüenses”, pág. 143.

 

            La actitud crítica de Jesús de Nazaret, siguiendo la postura de denuncia de los profetas, era un rasgo de su vida que nos impactaba y los jóvenes curas de aquella época, aquí en España, pensábamos que debíamos imitarle denunciando la incompatibilidad de la situación española con la doctrina social de la Iglesia. Jesús denuncia todo lo que él veía mal en la sociedad en la que vivía, todo lo que no estaba en consonancia con el Dios del Amor. En aquella sociedad judía teocrática donde las leyes religiosas regulaban hasta los mínimos detalles toda la vida de la gente,  las autoridades religiosas desempeñaban una papel decisivo en la vida del pueblo. Jesús ejercerá una crítica radical de aquel sistema sostenido por estos tres pilares: la ley, el templo y la autoridad religiosa. Incluso leyendo por encima los evangelios se puede ver cómo Jesús se enfrenta a los que detentaban el poder religioso, cómo denuncia unas leyes opresoras y un templo corrompido. Su crítica del sistema y su modo de vivir al margen de él, hará que enseguida se granjee la  enemistad de los poderosos que creen ver en él un peligro para la sociedad. Deciden su muerte y no tardan en conseguir que la autoridad romana lo sentencie a morir crucificado.

 

            A este Jesús es a quien queríamos imitar algunos curas. Por eso, cuando llegamos a las parroquias, por una parte, hemos querido vivir una vida lo más parecida posible a la del pueblo, nos hicimos cercanos a la gente, más que Sr. Cura, vestido siempre de autoridad, queríamos ser el amigo de todos. Y por otra parte, al ser conscientes de la situación de dictadura que había en España, algunos nos hemos puesto al lado de los que querían y buscaban el cambio democrático y, corriendo riesgos parecidos a los más comprometidos, manifestamos nuestra disconformidad con la situación denunciando la situación de pobreza de un sector importante de gente y la falta de libertad que había en nuestro país, participando también en los movimientos y actividades de la oposición a la dictadura. Era evidente la contradicción de la España de Franco con la Doctrina Social de la Iglesia. La mayor parte de los obispos estaban de acuerdo con aquel nacional-catolicismo que mantenía a la Iglesia en una situación de privilegio.

 

            Pues es esta mística la que hace que Gaspar en Madrid trabaje en una carpintería, allí el sacerdote quiso ser hombre en un carpintero. Al llegar a Nicaragua comienza su trabajo pastoral implicándose en una labor social, imprescindible como signo de identificación con el evangelio de Jesús de Nazaret, y ejerciendo al mismo tiempo una crítica radical de la deplorable situación nicaragüense. Cómo vio al campesinado de sus parroquias y cómo le afectó su situación de pobreza y los abusos de los poderosos, los ricos y los militares, lo podemos ver leyendo sus poesías. Vio enseguida que la solución no consistía en llevar a cabo unas obras sociales que no eran más que parches puestos en una sociedad enteramente corrompida en la que unos pocos vivían a costa de los demás. Por una parte estaba la familia Somoza y los títeres que les ayudaban a sostenerse en el poder, incluida la Guardia Nacional. Y por la otra el campesinado, pobre y humillado. El perro gordo y el perro flaco, como dice Gaspar en una de sus poesías.

 

            Otro factor importante como componente de nuestra mentalidad fueron las ideas que luego se empezaban a estructurar en la teología de la liberación. Cuando se hablaba de “salvación” había que implicar a “todo el hombre”. El mensaje cristiano de salvación no se dirige sólo a lo que se suele llamar alma en la persona. Es una liberación total, de todas las esclavitudes, interiores y exteriores, personales y sociales. El Reino de Dios es el Reino de la santidad y la gracia, pero es también el Reino de la vida y la verdad, de la justicia, el amor y la paz.

 

Esta teología destaca en Jesús su actitud crítica frente a una religión que era la base de la sociedad y que en absoluto se ocupa de los marginados que en ella hay: enfermos, lisiados, ciegos…, niños, mujeres en general y viudas en particular. Las autoridades religiosas se preocupan sobre todo de hacer que se observe el cúmulo de leyes que regulaban hasta el detalle la vida de los judíos, leyes que a veces nada tenían que ver con el comportamiento moral, leyes que eran un agobio para el pueblo que se veía incapaz de su cumplimiento, por lo que eran despreciados por los puritanos cumplidores. Jesús propone una religión cuyo eje fundamental habría de ser el amor, propone un camino de liberación, con sólo una ley: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Propone una nueva visión de la religión que se centra en un Dios Padre de todos, de judíos y gentiles, rompiendo las fronteras nacionalistas del judaísmo, propone una religión en la que todos somos por igual hijos de Dios, donde no hay amos y esclavos, donde desaparece toda categoría humana, una religión que nos ha de conducir a una fraternidad universal.

 

Gaspar está ya en Nicaragua el 18 de noviembre de 1970. Unos pocos años antes, 1968, había habido en Medellín (Colombia) una reunión de obispos latinoamericanos, cuyas conclusiones se consideran como el nacimiento de la Teología de la Liberación. Podemos recordar los elementos más importantes de esta teología, que supone una nueva manera de entender la fe y la vida cristiana.

 

Señalaré en primer lugar la opción preferencial por los pobres: los pobres han de ser la pieza principal en el Reino de Dios: ellos han de ser el centro de atención de todos los esfuerzos de la Iglesia y también los protagonistas en el quehacer del Reino de Dios, que hay que llevar a cabo también en este mundo, haciendo que sea cada vez mejor.

 

En lo que se refiere a la espiritualidad, la Teología de la Liberación dice que ésta se ha de vivir en la oración, en la mística, en el arte, en la poesía... pero también, y sobre todo, en el testimonio. Es una espiritualidad que se entiende como fuerza interior en los creyentes, una espiritualidad que les empuja y les mantiene en la lucha de la liberación de los pueblos y en el respeto a la naturaleza. Tenemos que dar cuenta de  nuestra fe ante los demás haciéndonos presentes en medio de la sociedad, haciendo un mundo mejor en todos los niveles de la vida humana, pero sobre todo participando, junto con todas las mujeres y hombres de buena voluntad, en el quehacer de la transformación de las condiciones inhumanas a las que son sometidos los desposeídos de la sociedad en beneficio de los que detentan el poder económico y político.

 

Otro elemento distintivo de la Teología de la Liberación es el compromiso temporal: Es importante rezar, meditar, participar en el culto, leer la Biblia..., pero es igual de importante el compromiso en la transformación del mundo en Reino de Dios, haciendo que sean cada vez más realidad en él la solidaridad, la justicia, la paz, la verdad, la vida... Esta teología impulsó a muchos a enrolarse en movimientos políticos, sindicales y ciudadanos que luchaban por la liberación de las clases populares. Hay que recordar que las dictaduras era la forma de gobierno que había en unos cuantos países latinoamericanos, tal como sucedía en Nicaragua. Es de justicia resaltar que, además de las estrellas más brillantes que han lucido en Latinoamérica y que todos conocemos, como Gaspar mismo, son muchos los cristianos sin renombre que, junto con otros militantes, han muerto en el campo de este combate para cambiar la situación de explotación y opresión en estos lugares.

 

Y por terminar de señalar algunas notas más importantes de la T. de la L. decir dos palabras sobre la denuncia profética: Los cristianos que viven la Teología y Espiritualidad de la Liberación asumen y hacen suyo el grito de los pobres, señalan con el dedo a explotadores y opresores, y defienden los valores del Reino de Dios (la honestidad, el reparto equitativo de los bienes, el salario justo, la solidaridad con los más pobres...) tanto en la sociedad como dentro de la Iglesia. Por hacer esta denuncia profética ya Gaspar, como sabemos, estaba sentenciado a muerte.

 

Esta es la religión y el Dios que Gaspar lleva en su corazón y que predica y vive en Nicaragua. El Reino de Dios que él predica es el mismo que predicó Jesús de Nazaret, el Reino de la vida y la verdad, el reino de la justicia el amor y la paz, es el mismo Reino de Dios, cuyos valores son los proclamados en las Bienaventuranzas. De aquí la concepción que tiene de la sociedad, que ve como una colectividad de hermanos fundamentada en el respeto mutuo, teniendo como referencia todos los derechos humanos.

 

Creo que para entender la vida de Gaspar y su decisión de participar en la revolución armada  hay que tener muy en cuenta toda esta mística religiosa que era el alma misma de su personalidad. Enseguida vio Gaspar que la única solución posible para cambiar la situación era llevar a cabo un cambio radical, entendiendo, como otros nicaragüenses, que eso allí sólo era posible a través de la lucha armada. Por eso decide entrar en ella uniéndose a FSLN. Murió en el intento de liberar al pueblo nicaragüense de la opresión somozista y de la explotación a la que sobre todo el campesinado era sometido. Sucedía eso un 11 de diciembre del año 1978, hace 31 años. Quisieron acabar con él, pero no pudieron. Gaspar sigue vivo.

 

Y nada más. Os agradezco vuestra atención.

Pipo Álvarez.

En La Hueria a 11 de Diciembre de 2009 en un acto de homenaje a Gaspar G.L.

 

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TESTIMONIO DE UN AMIGO Y COLEGA

Alfredo Cueto Rodríguez

 

XXXI ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE GASPAR

La Hueria de Carrocera, 11 –XII- 2.009

 

(Podemos comenzar con  el último saludo de Gaspar, con la noticia de su muerte y un canto de los Palacagüina dedicado a Gaspar…)

 

1º- Saludo y agradecimiento. Al mismo tiempo que os expreso a todos y todas un afectuoso saludo, quiero agradecer en nombre del “foro Gaspar G. Laviana” la invitación a participar en esta celebración del XXXI aniversario de la muerte de Gaspar. No podemos perder a Gaspar en el olvido…

 

2º- Presentación. Aunque creo que no me conocéis, me considero muy cercano a vosotros y a todo lo vuestro. Como decimos nosotros soy de la “partellá”. Me crié en La Braña (Tuilla)… Soy nietu de Francisco (Corralón) de la Vara; las personas mayores probablemente le conocisteis… Era “quimerista”… El prau de la Camperona que está enfrente de casa Rufa era de él… En Cocañín tenía familia (José María y Lola). Alguna vez estuve en esta parroquia y en la de Cocañin a funerales y alguna boda. Jugué algún partido de futbol en el campo del Corbero y  alguna partida de bolos en el Pollíu. También visité santuarios, tan importantes para la zona, como “la Bornaína” y el “pozu Funeres”. Como podéis comprender, soy de casa, y así me considero, si me lo permitís… Recuerdo que esta zona siempre se comunicó mucho con la de de Tuilla por el monte (Braña, Braña del Río, Mudrera,  Ceacal…)

 

3º- Referente a Gaspar puedo decir que teníamos muchas características o coincidencias comunes:

 

·        Las dos familias están compuestas de cinco miembros, el matrimonio y tres hermanos,  y las dos viven de la mina.

 

·        Las dos tienen una hermana casada con hijos y dos miembros religiosos; Gaspar y su hermano Silverio, de la misma orden, fallecido el año pasado; yo y una hermana Hija de la caridad, directora de la cocina económica de Gijón

 

·        Silverio, el padre de Gaspar, fue minero vigilante en el pozu Mosquitera; mi padre también minero picador en el pozu Mosquitera a las órdenes de Silverio. Siempre se llevaron bien. Recuerdo haberle oído muchas veces a mi padre que Silverio era “un buen paisano” y que le ayudaba en lo que podía.

 

·        De niños asistíamos a la misma escuela unitaria. Como éramos dos niños “normales” de aquella época, no recuerdo nada especial que resaltar. Ni él era mi mejor amigo, ni yo era su mejor amigo. Sencillamente éramos amigos, como de todos los  compañeros y esto es lo más importante.

 

·        Aunque estudiamos en lugares distintos: Gaspar en Valladolid y Logroño y yo en Covadonga y Oviedo, nos veíamos en las vacaciones. El trato era el normal de dos jóvenes seminaristas,  sobre la realidad de cada uno y las vivencias personales… Terminamos la carrera el mismo año 1.966. Cantamos la 1ª Misa en nuestra parroquia de Tuilla; él el Domingo, día 26 de  de Junio y yo el Miércoles, día 29 de Junio (fiesta de San Pedro). Yo asistí a la suya y él a la mía…

 

 

·        El primer destino de Gaspar fue para una parroquia de Madrid, donde ejerció de “cura obrero” en una carpintería. Mi primer nombramiento fue para la parroquia de Lada, donde también ejercí de “cura obrero” en una carpintería.

 

·        En concreto, yo resaltaría de Gaspar su carácter alegre, optimista, de niño y joven feliz, siempre sonriente y dialogante, fiel a los amigos, sencillo y muy consciente de sus raíces y sangre minera, que lleva en las venas y no disimula. Así lo expresa en su poema “La mina madre”… (Lo podemos leer).

 

4º- Me voy a sincerar con vosotros, como un verdadero amigo, manifestándoos algo que yo siento muy profundamente. Con toda probabilidad pensáis, y no os faltan razones para ello, que la Iglesia está muy distante de vosotros, “los mineros”… Yo, con profundo convencimiento, os puedo afirmar, que esto no es totalmente cierto.

 

        Si retrocedemos unos 50 años, en la historia del movimiento obrero, que la mayoría de nosotros podemos recordar, nos encontramos con la iglesia en las cuencas mineras, que lucha e incluso es perseguida con los mismos mineros.

 ·        Recordad que en las parroquias de las cuencas durante  las largas huelgas de los años 60 se abrieron comedores de apoyo a los huelguistas.

 ·        Algunos curas, que todavía muchos de vosotros recordáis, estaban muy controlados, e incluso, perseguidos…   Se podrían poner muchos más ejemplos, pero nos alargaríamos demasiado…

 ·        Si nos centramos en Gaspar, que es el referente de este encuentro, era muy consciente de sus raíces mineras, que manifestaba y defendía con orgullo.

 ·        Está aquí con nosotros Pipo (José María), también de familia minera de Boo en Aller. Probablemente le conocéis  de cuando estuvo en la parroquia del Entrego y los problemas que sufrió por su defensa de los mineros y de los pobres…  

 ·        No puedo olvidar a vuestro párroco y mi amigo José Hermida de Moreda Aller y familia minera.

 ·        Yo soy hijo de minero picador, como os dije antes, en el pozu Mosquitera de Tuilla, “tierra de peleones”, según dicen.

 

Podría citar muchos más curas, pero espero que sean suficientes estos nuestros testimonios. En nombre de mis compañeros os puedo afirmar que tenemos muy claros nuestros orígenes, sabemos dónde están nuestras raíces y sentimos orgullo de ser mineros.

Desde la cuna y siempre desde la necesidad y la marginación, sufriendo en propia carne los problemas sociales y laborales de la época, fuimos absorbiendo los valores de especial sensibilidad minera como: justicia, solidaridad, libertad, igualdad, honradez, generosidad, valentía, honor, lucha, crecimiento ante las adversidades…

Las cuencas mineras siempre fueron viveros de vocaciones…

Desde esta perspectiva, creo que puedo afirmar, que la iglesia está entre vosotros y con vosotros, los mineros… Como veis siempre me refiero a los mineros; la razón es porque considero, que la Hueria de Carrocera es un pueblo netamente minero o lo fue en otra época. (Al cerrar el pozu Venturo, puede que haya cambiado la situación)…

También es verdad y justo es reconocerlo, que aunque las Cuencas mineros dieran muchos curas a la iglesia, no todos tienen el mismo aprecio que nosotros a las raíces y el orgullo de ser mineros… ¿Podremos decir que llevamos sangre minera en las venas?

 

5º- Gaspar, después de 31 años de su muerte, sigue siendo un referente (ejemplo), que “engancha”, para todos; para curas y seglares, para jóvenes, adultos y ancianos…  Para mí Gaspar, además de amigo, vecino, compañero y cura, es un estímulo permanente de generosidad, honradez, compromiso y valentía.

 

·       Gaspar es luz: Marca el paso, abre camino, ilumina, ayuda a comprender el Evangelio y a vivirlo en radicalidad.

·       Gaspar es sincero y consecuente: No engaña, no estafa; vivía lo que pensaba y predicaba.

·       Gaspar ama a su pueblo: Manifiesta cariñosos recuerdos de Tuilla y Nicaragua… Cuando la situación era más complicada en Nicaragua, pasó unos días en Tuilla y se le intentó convencer para que no volviera a Nicaragua… Fue nulo el intento…  Decididamente contestó: “A la gente no se le puede dejar en la estacada”… “Si estás con ellos, lo estás para todo y para siempre.”  Esto solo lo comprende el “Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas”; el asalariado, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir el lobo y huye, las abandona.

·        Gaspar hombre de fe: Todas sus opciones, obras y compromisos los realiza como creyente, como cura y miembro de la Iglesia… De esto me parece que os hablará Pipo…

  

6º- Gaspar vive:

 

1.     En el corazón y recuerdo permanente de su familia que sufrió su trágica muerte en el silencio de su soledad e intimidad, intentando comprender su heroica generosidad…  Nunca le olvidará…

 

2.    En el recuerdo de muchos amigos de Tuilla y de  la geografía universal… En la memoria de multitud de gente pobre y sencilla que se beneficiaron de su gran amor, que lo siguen queriendo y lo asumen como modelo de auténtico compromiso cristiano. (Estos son los que mejor conocen a Gaspar).

 

3.    En la encomiable obra social iniciada por él en Nicaragua y que sigue creciendo con el fuerte impulso que le trasmite LA ASOCIACIÓN DE MUJERES BAHÍA DE SAN JUAN DEL SUR – RIVAS – NICARAGUA. En mi parroquia, en Avilés, estamos apoyando esta Asociación en solidaridad con Gaspar y el pueblo Nicaragüense.

 

4.    En su abundante y cualificada obra literaria, que nos puede conducir a su mundo interior, a sus vivencias, al exigente compromiso de su fe, a sus luchas internas, a sus humanos, nobles y generosos sentimientos.

 

5.    Finalmente, Gaspar vive y es fuerza, luz, camino y estímulo para la iglesia de los pobres.

 

No dejemos morir a Gaspar en el olvido.

Profundicemos en el conocimiento de Gaspar por sus escritos y los libros publicados sobre él.

Es mi compromiso: “Mientras yo viva, Gaspar no morirá”.

 

“MÁS QUE REZAR POR GASPAR, PIENSO QUE DEBEMOS REZAR A GASPAR.”

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LA MINA MADRE

Estos versos se los dedica Gaspar

a Mario, cura entonces de Tuilla

y amigo suyo. Ya difunto.

 

 

 

Madre,

es negra tu cara

de mina,

es negra tu sima

con alma salvaje.

 

Madre

son negras las piedras

que engendras,

son negros los hombres

que pares.

 

Madre

es pura tu candura

minera,

es pura tu lucha

obrera,

de clase.

 

Madre,

son puras tus duras

tareas,

son puras las guerras

que haces

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