NOTA.- A fecha de hoy Esther, ya está en Ruanda. Antes de marchar nos dejó el siguiente escrito para enviar en su nombre a todos los colaboradores. Ayer mismo hemos recibido por WhatsApp su primera comunicación desde allí. Nos dice que está dedicada de lleno a preparar medicación para pacientes de malaria, que estos días está teniendo mucha incidencia.

 

Hola amigos, soy Esther:

 

Empezaré diciéndoos que siempre oí que “Cuando algo se desea con mucha fuerza y se pelea por ello, simplemente, Sucede”

 

Como ya sabéis en febrero de 2016 estuve 29 días a Ruanda, donde viví una experiencia inolvidable.

 

Mi estancia allí terminó, pero dentro de mí surgió el deseo de VOLVER, el cual iba aumentando con el paso de los días y los meses. Hay mucha gente que tengo en mi memoria y que no olvidaré, tengo miedo a nombrarlas y que se me olvide alguna, por eso lo haré por grupos: la directora del Centro medico Social y las de Vita et Pax, la cocinera, las enfermeras y auxiliares de la sala de curas, las de la farmacia, laboratorio,… el servicio nutricional, el servicio social, la escuela, los de administración, los de la limpieza y lavandería, los vigilantes, el chofer,… tantas personas y sobre todo algunos pacientes que eran habituales de la sala de curas y que alguno continua yendo actualmente.

 

También me acuerdo de las Dominicas de la Anunciata, lo amables que fueron conmigo y lo bien que me sentí con ellas, más tarde conocí a las Hermanas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y me quedé encantada con ellas, su paz, tranquilidad y amor por todos y reflejado en todo lo que hacen, me hicieron sentirme muy a gusto entre ellas, influyendo también que hablan español y nos podíamos relacionar mejor, Allí conocí a la madre superiora que en aquel momento era Sor Teresa con la cual trabajé durante mi estancia en Rukara. Y las hermanas que están en Nkumba, mas al norte de Ruanda. Tan bien me sentía con ellas que, durante mi estancia, he hecho “míos” sus proyectos trabajando duramente en España por conseguir realizarlos y creciendo aún más mi deseo de regresar a Ruanda.

 

Por eso en diciembre de 2016 cuando recibí el mensaje de las Misioneras diciéndome que me esperaban en Rukara y Nkumba si yo lo deseaba, me puse CONTENTÍSIMA.

 

Rápidamente se lo comenté a mi familia y compañeros para organizar mis días libres, busqué los vuelos, compré los billetes y ya estoy preparando mi maleta llena de ilusión y de planes para mi regreso.

 

Trabajar como enfermera o en lo que me manden, ya que en cada sitio al que vas, has de adaptarte a las circunstancias, pero seguro que lo voy a hacer con muchas ganas, amor y pasión y vendré feliz y llena de satisfacción por el trabajo realizado y con muchas más ganas de trabajar por ellas y los ruandeses.

 

Un gran abrazo a todos-as

 

Esther