LA FE EN EL CONGELADOR

 

Escupir a los ricos a  la cara

Poco que decir y mucho que tapar

Los 85 más ricos del mundo tienen ellos solos tanto dinero

como los 3500 millones más pobres del planeta

 

Al  sabio griego Diógenes, que vivía en un tonel, le regalaron un candil de aceite. No sabía qué hacer con él. Pero un día  a  pleno sol salió con el candil encendido por las calles de Atenas. Todos le preguntaban que hacía con el candil encendido en pleno día. El contestó: “busco al hombre, un hombre honrado, que ni con el candil encendido y a  pleno día, puedo encontrar”.

 En otra ocasión un acaudalado lo invitó a su lujosa mansión diciéndole que allí ni se podía escupir en el suelo. Diógenes carraspeó y le escupió directamente a la cara, diciéndole que no había encontrado otro lugar más sucio donde desahogarse.

 

Mateo 5,13-16:

Dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo".

 

Hace años, cuando se hacía la matanza en los pueblos y no había congeladores, se salaba la carne durante unos cuantos días, y después de sacarla de la sal, se la ahumaba convenientemente para que se conservase bien durante todo el año.  Era la base principal de la alimentación proteica de las familias rurales durante todo el año, que con frecuencia tenían que vender parte de la misma para atender a necesidades urgentes,  como una enfermedad, o pagar los gastos funerarios de un difunto. Ahora, con los frigoríficos se conserva perfectamente durante mucho tiempo sin necesidad de salarla.

 En aquellos tiempos tampoco había luz en muchos pueblos y la oscuridad nocturna era total, salvo cuando había luna llena, sobre todo en enero que es cuando más luce. Un farol de petróleo, o de una vela o un simple tizón sacado del fuego solía acompañar a los caminantes nocturnos. Los que tenían algo más posibilidades tenían un candil de carburo, que ahora podemos observar en algún museo.

 Estas dos metáforas de la sal y la luz que utilizó Jesús en sus tiempos, hoy aun tienen una aplicación muy real y contundente. Veamos:

 1.-Sosa cáustica: Con la corrupción tan generalizada que campea por el mundo, que asusta, es evidente que nos falta mucha sal.  Parece que en vez de ser sal para sazonar y conservar se ha vuelto sosa cáustica, que quema y corrompe las conciencias y los bolsillos, lo cual es fruto directo del sistema neoliberal que nos envuelve por todas partes. Ya Alexis de Tocqueville, en el siglo XIX  escribió algo que es plenamente actual, aplicado al neoliberalismo capitalista. Dice: “Después de haber tomado entre sus poderosas manos a cada individuo y de haberlo formado a su antojo, el soberano (ahora el neoliberalismo capitalista) extiende sus brazos sobre la sociedad entera y cubre su superficie con un enjambre de leyes complicadas, minuciosas y uniformes, a través de las cuales los espíritus más preciosos y las almas más vigorosas no pueden abrirse paso y adelantarse a la muchedumbre: no destruye las voluntades, pero las ablanda, las somete y dirige; obliga raras veces a obrar, pero se opone incesantemente a que se obre; no destruye, pero impide crear; no tiraniza, pero oprime; mortifica, embrutece, extingue, debilita y reduce, en fin, a cada nación a un rebaño de animales tímidos e industriosos, cuyo pastor es el Estado” (hoy el neoliberalismo, pues hoy éste controla al Estado a través de los gobiernos respectivos a su servicio). El neoliberalismo es la sosa cáustica del mundo actual que lo quema, lo destruye, tanto a la persona humana como a la madre naturaleza.

 -Sosa cáustica fueron las Cláusulas suelo de los Bancos en España, que afectaron a tantos miles de personas, y tuvo que venir Europa a decirles a ellos y al gobierno, que eso no podía ser así, que era un abuso flagrante.

 -Sosa cáustica son las decisiones que Trump está tomando, porque su gobierno, el que está formando, es un gobierno de los ricos para los ricos, empezando por él, que tiene miles de millones de euros, y algunos de sus ministros aun más.

 -Sosa cáustica son las quemas y deforestaciones masivas que hacen las multinacionales en la selva amazónica, en selvas tropicales de Africa y en el bosque atlántico de cuya extensión original ya queda solo un 8 %. Si acabamos con la Madre Tierra, acabamos con el hombre.

 -Sosa cáustica son los políticos corruptos y los banqueros defraudadores y sus bancos, cuyo rescate nos costó a todos los españoles más de 60.000 millones de €.  Otros dicen que el doble. Esa sosa nos quemó los bolsillos a todos. Los Bancos y Banqueros, cuando les salen bien las cosas ganan ellos, pero cuando les salen mal pagamos todos. ¿Cuántos están en la cárcel? ¿Cuántos devolvieron todo el dinero? Y esto con el agravante de que PP y PSOE  acaban de rechazar estos mismos días una petición institucional del Congreso para investigar el rescate bancario . Debe ser que tiene poco que decir y mucho que tapar, y eso dejando al margen la responsabilidad política, que seguro que hay mucha y debería investigarse,  pues representantes políticos tomaban decisiones sobre entidades financieras (las cajas principalmente) que no tenían que ver con la competencia y el mercado, sino con el amiguismo. La Fiscalía ha revelado que a finales del 2012 había 800 políticos españoles  imputados por delitos en el ejercicio de su cargo. ¿No tendríamos que reaccionar como Diógenes?

 -Sosa cáustica son los paraísos fiscales que todos critican, pero nadie los toca.

 -Sosa cáustica, muy cáustica es la pederastia eclesiástica.

 -Sosa cáustica son los cardenales, obispos y curas opuestos a la renovación de la Iglesia, impulsada por Francisco. ¿Cómo no se dan cuenta de que la iglesia que ellos quieren mantener hace agua por todas partes? Diciendo que quieren conservar el depósito de la fe, lo que hacen es congelarla.

 Todos los adictos a la sosa cáustica, simplemente tienen la fe en el congelador. La fe tiene que estar en la vida de cada día y hacer que todas nuestras decisiones sean tomadas en plena coherencia con la integridad del mensaje del Evangelio.

2.-A oscuras en la cabeza: Aun hay en el mundo 1.600 millones de personas que carecen de electricidad y 2.400 millones de personas siguen cocinando y calentándose con carbón, leña, biomasa y estiércol. Aproximadamente, el 85% de esas personas vive en zonas rurales. En algunos países del África occidental, en las zonas rurales solamente 6 de cada 100 familias tienen electricidad.

Si carecer de luz eléctrica es muy lamentable, mucho más lo es carecer de luz en la cabeza, como una madre, muy pobre, que hace unos días llegaba con su niño a un dispensario diciendo que estaba endemoniado: eran crisis epilépticas. Le dieron tratamiento y mejoró, pero al marchar con él les dijo que se iba a rezar con los de su religión porque le decían que estaba endemoniado. La luz de la cabeza es la que más le preocupa a Jesucristo: quiere que seamos luz con los hechos de nuestra vida, incluso “escupiendo” a los ricos y corruptos a la cara sus fechorías, porque lo son a causa de explotar a los pobres, algo que hoy es indiscutible. En Nigeria y Malí el 90 % de la población vive con menos de 2 € al día.Los 85 más ricos del mundo tienen ellos solos tanto dinero como los 3500 millones más pobres del planeta, según informa Oxfam. Eso es puro ateísmo. ¿No tendríamos que reaccionar como Diógenes?