NO AL CETA

Es uno de los temas que está hoy sobre la mesa de la información.  Y es una cuestión importante. Es imprescindible saber algo sobre el CETA, sobre el Tratado de Libre Comercio entre Canadá y la UE. Lo necesitamos para poder entender los dimes y diretes al respecto. Pero sobre todo para saber si hay que decir sí o no al tal Tratado y para entender lo que defienden los que lo apoyan y los que lo rechazan.

De entrada hay que denunciar la falta de información sobre cuestión tan importante que nos afectará más de lo que se piensa. Ni siquiera los eurodiputados que debían aprobarlo fueron informados con suficiente antelación y profundidad. El secretismo con que se llevó hace que recaigan inevitablemente sospechas borrascosas en sus consecuencias para los ciudadanos.

En segundo lugar: parece que el tratado está hecho para proteger los intereses de las empresas que vayan a operar en los países firmantes. El CETA es un tratado hecho dentro de la perspectiva que se enmarca dentro los principios de la globalización del neoliberalismo, cuya ideología siempre defiende los intereses del dinero que pone siempre por encima de todo. Las personas, el medio ambiente, la naturaleza…

Por otra parte, se teme que con ese tratado se diluiría aún más la responsabilidad de los políticos nacionales, más amparados aún bajo ese tan frecuentemente invocado paraguas europeo. Se extendería a más temas aquello de que “cumplimos las leyes europeas. No nos cabe hacer otra cosa”. Ya se ha percibido la necesidad de europeizar los movimientos ciudadanos, de consumidores, sindicales, políticos… Europa sí, pero no así.

Además, parece que el tratado significará un cierto blindaje de un comercio cuyos excesos, si los hubiera, no podrían ser corregidos por leyes nacionales ni juzgados y castigados por jueces de un país determinado. Se han hecho “más presentables las pautas a la hora de designar jueces en caso de procedimientos de arbitraje”, pero siguen “ubicados en agencias cuyas resoluciones se superpondrían a la legislación de los Estados”, afirman los expertos.

El profesor Capaldo pronostica una caída de las rentas del trabajo; una pérdida neta de empleo de aproximadamente 600.000 puestos de trabajo en la UE... Afirma que el informe de impacto del CETA, publicado en 2011, (FMI, el Banco Mundial y la OMC) reconoce que los trabajadores/as de sectores como la agricultura, la ganadería o la minería se verían afectados y forzados a buscar trabajo en otros sectores”.  

Se dice y es verdad que no todo es negativo. Se habla del crecimiento del PIB debido al comercio con Canadá, pero habría que saber a costa de qué y cómo se distribuiría. Es la misma pregunta que nos hacemos cuando se habla de la recuperación de España. Seremos los que más crecemos hoy, pero de dónde venimos y dónde estamos, a costa de quiénes y de qué.

Tenemos que centrar la atención en lo que dice el CETA y no si es Canadá el país con quien se hace, no importa quiénes dicen sí y quiénes no, sino las razones de su postura. Quieren enzarzarnos en cuestiones políticas superficiales en las que no debemos caer: que si el PSOE primero dice una cosa y ahora otra, que si se radicaliza o si se podemiza… Llama también la atención las discusiones de los “analistas” políticos de los coloquios que aparecen en los medios. De analistas tienen muy poco. Son más bien, en general, propagandistas políticos del pensamiento dominante, aquel en cuyas manos está la prensa, la tele, la radio… Hay que buscar más información en otros ámbitos a través de Internet para conformar nuestro criterio personal.

José María Álvarez Rodríguez

Miembro del Foro Gaspar García Laviana

www.forogasparglaviana.es

 

El tema más extensamente en:

http://ctxt.es/es/20170426/Firmas/12396/adoracion-guaman-CETA-comision-europea-congreso-empleo.htm

http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Rechazo-CETA-cetafobia_6_657994208.html

http://www.noalttip.org/tag/ceta/

http://www.attac.es/category/internacional/ttip-ceta-tisa/

etc.