EN SU LIBRO “EL PAPA FRANCISCO”,

EL CARDENAL WALTER CASPER LLAMA A LA MOVILIZACIÓN

 

Lo que el papa Francisco pueda llegar a significar en la historia de la Iglesia dependerá de nosotros. Tenemos que hacer nuestros los impulsos del pontífice.

 

“Francisco une la continuidad con la gran tradición de la Iglesia, por un lado, y la renovación y las sorpresas siempre nuevas, por otro. Entre éstas se encuentra el programa de una Iglesia pobre para los pobres, que a algunos incomoda hasta el punto de alzar la voz contra él”. (Pag. 130).

… “Según su propia autocomprensión, la Iglesia es, en efecto, una institución divino-humana, que incluye elementos institucionales y una política eclesial juiciosa y previsora. Así pues, ¿impulsará Francisco realmente una gran reforma? ¿O decepcionará su pontificado las expectativas?... ¿conseguirá el papa, como pretende, impulsar un proceso que llegue más allá de su pontificado y resulte irreversible? ¿O se quedará este pontificado en un breve capítulo intermedio de la historia de la Iglesia?

Tales preguntas no pueden responderse humanamente. Nadie puede prever el futuro ni verle las cartas al Espíritu de Dios. La respuesta no depende sólo del papa. Depende así mismo de si –y en caso de respuesta afirmativa hasta qué punto- los miembros de la Curia Romana, las Iglesias locales, las órdenes y congregaciones religiosas, los movimientos, las asociaciones, las facultades y escuelas superiores de teología y muchos cristianos a título individual hacen suyos o no los impulsos del pontífice. No podemos recostarnos sin más en el sillón y decir: esperemos a ver qué trae consigo el nuevo papa. Hemos de atrevernos a salir de nuestros respectivos hoyos y a ponernos en camino e incluso esprintar. Todos debemos tener claro: “yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo”. (Págs. 130-131).

“… Su (del papa Francisco) programa de acción son las bienaventuranzas del Sermón de la montaña. …El desafío que plantea este pontificado es, en consecuencia, bastante más radical de lo que la mayoría imagina. Es un desafío para aquellos conservadores que ya no quieren dejarse sorprender por Dios y se niegan a las reformas. Pero también para aquellos progresistas que esperan soluciones concretas factibles aquí y ahora.” (Pág. 132)

“… Más allá de la ideología reaccionaria y la utopía exaltada está el realismo cristiano de la alegría del evangelio… Un poco de misericordia, dice el papa,  puede cambiar el mundo. Esa es la revolución cristiana de la revolución, tal como ésta es entendida habitualmente. Es una revolución en el sentido originario de la palabra: el retorno al origen del evangelio como camino hacia el futuro, una revolución de la misericordia”. (Pag. 133)

Textos seleccionados por José María Álvarez.